La fábrica de armas regenerada en Markina se llamará Esperanza 2013
Leo en DEIA que van a regenerar Esperanza. Leo que van a regenerar el edificio de Esperanza y Cía. de Markina-Xemein, que quedará para la historia, digo yo, como fábrica de morteros. La última noticia que tuve de esta empresa de armas tenía que ver con su intento de penetrar en el mercado norteamericano con el euromortero, compitiendo nada más y nada menos que con los israelíes. Por lo que leí, a nuestro euromortero no habría carro que se le resistiera. No sé qué pasó ni con el morterazo ni con aquella Esperanza, pero tampoco viene al caso.
En esa comarca que se llama ahora Lea Artibai por sus dos ríos madre, hubo durante varias décadas Esperanza y La Esperanza. La Esperanza era la compañía de autobuses que conectaba la comarca con el mundo, que en aquel tiempo era un mundo pequeño y cerrado por tierra, y grande y abierto por mar. Los autobuses de La Esperanza que yo recuerdo eran blancos y enormes, discurriendo por carreteras llenas de curvas, llenas de revueltas. Eran chatos unos, otros con morro; de dos pisos algunos y otros de uno, con un añadido en el techo que servía para los equipajes, y para pasajeros si no llovía.
La Esperanza era una empresa de ondarreses. Esperanza era el apellido del padre de Pepita, un eibarrés que como otros eligió un día Gernika para montar armas de destrucción precisa: ¡vaya augurio!. Pepita Esperanza casó con Castor Uriarte, arquitecto de los frontones de Gernika –el destruido por el bombardeo y el Ayuntamiento y no sé si el nuevo- y Markina, entre otras obras notables, que dirigió la Esperanza y Cía. instalada en Markina hasta que el banco se quedó con ella tras una operación fallida con Nasser. Como se estilaba entonces aquí, Pepita, Castor y sus cuatro hijas-os vivían junto a la fábrica y en frente por casualidad del palacio de Gaitán que presidía entonces don Alejandro y que estaba no por casualidad próximo a la parroquia.
Creo haber contado ya que un día llegó a mis manos de niño un plano dibujado por niños del palacio, que habían identificado la residencia de los Uriarte-Esperanza como “casa de los vizcaitarrones”. Entonces no lo entendí del todo. Estoy seguro de haber contado también, pero insisto, porque nadie parece recordar nada de este asunto, que junto a chalet y palacio, bajo el puente y junto al río, boca abajo, había visto mi primer muerto. Se trataba -se dio como explicación suficiente- de un ladrón de gallinas que había desoído el “alto” -¡claro!- de la Guardia Civil. Lo que no creo haber contado es que vi y saludé por última vez a Castor Uriarte en el segundo Aberri Eguna de Itxasu, en 1964. Y me extrañó verle allí, y me gustó verle allí, y me reconcilió con su complicada biografía de abertzale en tiempos y ocupación difíciles.
Leo ahora en DEIA que van a regenerar Esperanza y Cía. y que el proyecto se llamará Esperanza 2013. Hace años ya que el Palacio de don Alejandro y el chalet de don Castor fueron regenerados, hace años que Mondragón tomó asiento en la morada de los Gaitán (de Ayala) y que la Guardia Civil, que había hecho del chalet cuartel, dejó lista para su regeneración la casa de los vizcaitarrones.



Jose Felix: Juan Esperanza Salvador fue de Broto (Huesca), socio de Juan Pedro Unceta en Gernika-Lumo y fundó Talleres de Guernica S.A. y tambien Joyeria y Plateria de Guernica. Se marcho de la villa foral porque Gaytan le dio terreno, pabellon y dinero para instalarse en Markina, cosa que no hizo Gernika-Lumo en la crisis de 1933. Creo junto con el militar Vicente Valero el mortero Valero, luego ECIA, que tanta fama dio a Markina.
Así da gusto. Gracias, Txato. Del muerto por robar gallinas, ¿nadie sabe nada?