Vasco made in Caracas

La mayoría ha decidido que bien vale la pena que la crisis espere al regreso de vacaciones

Estoy trabajando, no he tomado vacaciones, lo he tenido que explicar no sé cuantas veces, porque todo el mundo da por supuesto aquí que tienes que “irte” de vacaciones. No sé cuándo fue qué pasó -¿cuándo fue que se jodió, que diría Zavalita?-, pero recuerdo otros tiempos en que no se “salía” de vacaciones, en que se iban sólo y cerca, a La Rioja por ejemplo, los que tenían problemas de bronquios, en que se iban a la casa del pueblo, los que seguían teniendo otro pueblo y otra casa, en que se iban todo lo más a casa de familiares que vivían cerca de la playa a cambio de recibirlos luego en las fiestas de tu pueblo, por ejemplo, o cuando ellos necesitaran aprovecharse de tus ventajas ubicacionales.

  

Estoy trabajando, y para no parecer borde (en una acepción relativamente reciente que deben traducir ustedes como maleducado, descortés, grosero), lo justifico en que tengo mucha relación con el Cono Sur americano y que ellos están a pleno rendimiento, lo que también es verdad pero no toda la verdad. No me libro casi nunca de tener que responder luego a otras bienintencionadas cuestiones que dan por supuesto que más tarde o más temprano tengo que “salir” de vacaciones, aunque pudiera entender uno que la mejor manera de disfrutar vacaciones en verano sea quedándose en Euskadi, que dispone a menos de dos horas de auto de todas las salidas imaginables -mar, montaña alta y baja, playa desierta, ríos impolutos y salvajes, monumentos, ruinas- con posibilidades de regresar a dormir a tu cama, si te apetece.

Estoy trabajando y veo que algunos vienen ya con las vacaciones “vencidas”, con buen color, si el bueno es este bronce y mientras lo siga siendo, y explicando que se han reservado unos días para salir en otro momento, a la nieve o vaya usted a saber a dónde. O sea que no se entienden vacaciones sin salir, así sea para regresar más cansado, más picado (de zancudos y otros bichos), más derrotado. Y esto es, repito, relativamente nuevo. Hace no tanto tiempo nadie imaginaba no estar en las fiestas de su localidad y celebrarlas como dios mandaba, en derredor de buenas misas y mesas y compartiendo todo con los familiares y amigos en cuyas fiestas tú habías tomado parte. Olvídense de eso ya en Euskadi, si estaban pensando en venirse por aquí coincidiendo con los festejos que su abuelito tanto añoraba, con algunas excepciones todavía en la afortunada Euskal Herria rural y profunda.

Una de las mutaciones más sensibles de los últimos años, de la que los vascoamericanos regresados se resienten mucho, es que nadie mete no ya a extraños sino a amigos en casa. Tomarán todos los cafés y txakolís que quieras contigo, pero a su casa no te invitan. Esto no pasa allí –en América Latina- y no pasaba aquí, hace unos años…. Y no será porque no tienen sitio en sus casas, que uno ha conocido pisos-apartamentos más pequeños y con menos baños –si había alguno- en el que cabían todos los que venían, y los adheridos, que siempre había algún amigo del hijo o la hija que se apuntaba y que venía bien para que el niño o la niña tuviera con quién jugar. Ahora no, ahora, los vascos ya somos europeos, estirados y antipáticos.

Alguien podrá pensar, y será verdad, que si tienes hijos pequeños y la contraparte te toma vacaciones en verano tienes que buscar la manera de que eso resulte soportable, pero eso ya pasaba antes y se resolvía de otra manera, tal vez más cómoda, porque la lavadora de casa siempre funciona mejor que la del apartamento alquilado, por ejemplo, y tu cama siempre es mejor que la alquilada, salvo que vayas a un buen hotel. Porque ir unos días a un buen hotel, ¿a quién no le mola?. Desde luego, si tienes mucha plata no hay problema, porque hay otros que trabajan por ti y porque sales cuando quieres y procurando además que no haya demasiada gente, teniendo buen cuidado de no ir a donde va todo el mundo. ¡Ah, amigos del Cono Sur, que tanto saben de crisis y están en invierno, aquí estamos en plena crisis-recesión o como se termine llamando, y va a ir a más, y casi todo el mundo ha decidido que tomar conciencia de ello bien puede esperar al regreso de vacaciones.


One Response to “La mayoría ha decidido que bien vale la pena que la crisis espere al regreso de vacaciones”

  1. Jose Felix… Jose Felix… no te justifiques ahora diciendo que estas “trabajando”… yo no me lo creo, porque si de verdad estuvieras trabajando, no tendrias ganas de meterte en el blog a decir que todo el mundo se va de vacaciones… lo que pasa es que estas de mala leche, por que no quisiste “salir” (igual que yo) a cojer sol, arena, sudor y ver a la misma muchedumbre de siempre en las costas de Algorta, Las Arenas o Plencia, luchando por un pedazo de playa sucia, con moscas y demas bichejos dejados por los de siempre. Por supuesto los amigos, conocidos y demas, a la hora del retorno te ven y te dicen con una sonrisa: huyyyy! que paliducho estas! donde estuviste?…no saliste a ninguna parte? …y claro, cojes un cabreo madre!

    Yo no acostumbro a viajar cuando hay fiestas, ni de vaina!… en Caracas pasaba la Semana Santa con una tranquilidad apacible en mi apartamento de Chacao…un placer del que solo esos dias puedes disfrutar. Una ciudad semi-desierta, fresca con una brisa transparente que baja del Avila… ah! que maravilla…es o no es?

    Cuando viajo (?) lo hago siempre en tempoerada de invierno,primavera u otoño…nunca, nunca en verano…
    Evidentemente pensaras que soy de otro planeta… pues te dire que has dado en el blanco.

    Otro que no debe salir mucho es Dani, se la pasa metido en clubs de musica grosera, asi que lo veras dentro de unos dias un pelin desmejorado.
    Vayalooo!


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