Vasco made in Caracas

Cómo fue que hice de modelo de Bolívar a petición de Vicente Lecuna, presidente del Banco de Venezuela

El anuncio de que Chávez va a nacionalizar el Banco de Venezuela me ha traído a la memoria a los Lecuna y la estrecha relación que tuvieron con lo vasco. El Banco de Venezuela fue fundado a principio del siglo pasado por esta familia, y en 1994 fue vendido por el Estado venezolano al grupo Botín, en una operación que no viene aquí a cuento. Sí recuerdo al respecto que el busturiano David Elexgarai, que trabajó muchos años con y para Vicente Lecuna hijo, hizo de intermediario en algún momento entre el Banco de Venezuela y no sé si el Bilbao o el Vizcaya.

El Lecuna más ilustre es Vicente Lecuna Salboch. Aprovecho la biografía que le hizo el catalán Manuel Pérez Vila, primero profesor y luego compañero en la Universidad Católica Andrés Bello, para decir que nació en 1870 y murió en 1954, y que fue ingeniero, banquero, educador e historiador. Restaurador, organizador y conservador del Archivo de Simón Bolívar, reconstructor de su Casa Natal y editor de la documentación del Libertador. La Asamblea de accionistas del Banco de Venezuela le eligió en febrero de 1915, presidente del mismo, cargo que ejerció, con un breve paréntesis entre 1930-1932 hasta su fallecimiento. En 1916 asistió como delegado de Venezuela a la Conferencia Panamericana celebrada en Washington. Ese mismo año recibió del gobierno la misión de dirigir la restauración de la Casa Natal del Libertador, obra que quedó concluida en 1919.

  

En 1939 publicó Proclamas y discursos del Libertador. Ese año presidió el primer Congreso Bolivariano y fue nombrado durante el mismo presidente de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, institución de la cual fue consejero general a partir de 1942. Sostuvo numerosas polémicas de carácter histórico, en especial la relativa a las cartas apócrifas de Bolívar y del prócer argentino José de San Martín publicadas por compatriotas de este último, la cual duró de 1943 a 1952, cuando Lecuna le dio término con su obra “La Entrevista de Guayaquil; restablecimiento de la verdad histórica”. En 1947 aparecieron los dos volúmenes de Simón Bolívar, Obras Completas, y en 1950 los tres de la Crónica razonada de las guerras de Bolívar. El primer Congreso Grancolombiano de Sociedades Bolivarianas reunido en Quito en 1947 le había dado el título de Primer Historiador Bolivariano de América. Cuando murió, tenía concluidos varios libros, que fueron publicados póstumamente por la Fundación Vicente Lecuna.

 

Los Lecuna subrayaban su origen vasco y subrayaban muy especialmente el origen vasco del Libertador. Tuvieron mucho que ver con los monumentos y museo de la Puebla de Bolívar que recuerdan el origen de Simón Bolívar. En una de las visitas que hicieron a Euskadi se relacionaron con un cura que fue quien les proporcionó una equipo de jóvenes vascos que habían solicitado para trabajar en sus empresas. A Vicente Lecuna hijo le gustaban los vascos como empleados de confianza. Yo mismo encontré mi primer trabajo, recién llegado a Caracas, en una de la que acababa de irse Elexgarai -luego regresó- y en la que tuve como jefe a Jesús Basañez (Arlotadas), Ricardo Sangroniz, Galdos, todos ellos de Leioa, por cierto, y como compañeros, a Josu Bilbao, Ricardo Zabala, los hermanos Odriozola, y a un artista de Tolosa, ganador de un concurso de carteles de San Fermín, anarquista -nunca se creyó que los rusos hubieran sido capaces de llegar al espacio-, que montaba en su casa, Navidad tras Navidad, el belén más artístico y devoto de Caracas.

Un día, allá por 1968, me di cuenta de que Vicente Lecuna y un desconocido con pinta de artista no me quitaban la vista de encima. Finalmente, el patrón me abordó en mi mesa de trabajo y me preguntó si no me importaba, en horas de trabajo por supuesto, ir a su casa del Country Club para prestar mi cara de vasco y dar vida así a un cuadro de Simón Bolívar que aquel señor con pinta de artista -un retratista de la familia real inglesa- estaba concluyendo para el Banco Hipotecario que el Banco de Venezuela estrenaba. Podía llevar mis libros si quería, me dijo, porque ya sabía que asistía a la Escuela de Periodismo, podía llevar una novela o lo que quisiera para entretenerme mientras el artista le ponía cara a Simón Bolívar. Se hizo el cuadro -tengo por ahí una foto de él-, dijeron algunos que aquel era un Bolívar devaluado, dijo nuestro artista particular, nuestro tolosarra, que el original era bastante más feo… Ha hecho uno mil vainas en la vida, pero ésta es una de las más gloriosas, sin duda.


3 Responses to “Cómo fue que hice de modelo de Bolívar a petición de Vicente Lecuna, presidente del Banco de Venezuela”

  1. Guardo en mi biblioteca desde hace poco menos de 60 años como un recuerdo familiar muy apreciado, el libro “Arlotadas” de Jesús Basánez, por ser un libro que mi ama regaló a mi aita en un cumpleaños en Bilbao.
    Décadas después, mi ama se lo leia en Castelar (Argentina) a sus nietos Maite y Julen.
    ¡ Qué pequeño es el mundo !


  2. Jose felix, vas a gozar una bola (y parte de otra)si abres esta pagina: http://www.cuandoerachamo.com/page/1/ Sobre todo, la referencia al Dr.Vicente Lecuna (Simon Bolivar)… que lo disfrutes.


  3. La verdad es, Fede, que yo no conocí los ochenta venezolanos, pero me parece que algunas de las cosas que cuenta Javier eran también de los primeros setenta que conocí en directo. Es una web deliciosa, para gozo de puretas.


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