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07.01.08
Los estudiantes españoles saben más del nazismo o de las dictaduras de Chile y Argentina que de lo que fue nuestra dictadura franquista. Lo dice y explica hoy en el diario El País de Madrid -no me cansaré de repetir que este título es de los más socorridos para diarios en lengua española en unos cuantos países diferentes- Carlos Berzosa, rector de la Universidad Complutense de Madrid. Se me ocurren algunas otras razones, además de las que propone el rector, para explicar este desconocimiento de la “crueldad franquista”.

Me está pareciendo muy oportuno, empezando por su título o sobre todo por él (“Habíamos ganado la guerra”), el libro de Esther Tusquet que estoy leyendo. Tiene razón ella cuando se rebela contra esa generalizada idea de que en la guerra perdimos todos, porque la mitad al menos la ganaron, aunque con desigual botín, es cierto. Me da pudor -todavía- poner de ejemplo a mi familia, pero no me resisto en esta ocasión a servirme de él. Mis padres estaban recién casados cuando la aviación enviada por Franco arrasó con su vivienda y con la de casi todos los habitantes de Gernika. Alguna, por cierto, quedó sospechosamente en pie. Era tan grande la impunidad con la que los aviadores alemanes e italianos elegían sus objetivos, que se permitieron elegir objetivos a placer y salvar alguna casona afecta, además de la Casa de Juntas.

Mis padres se quedaron sin nada, sin los regalos de boda que tenían sin desembalar todavía, sin arreos y sin aparato de radio, que no se quemó, porque apareció luego en un bar de gentes que no tuvieron que irse del pueblo porque se sabían ya del bando ganador. Después de mucho tiempo recuperaron como valioso recuerdo una invitación de matrimonio que conservaba una persona amiga que no lo perdió todo. Mis padres se quedaron sin nada, y sin nada se quedaron sus padres, su hermano casado, parientes y amigos a los que hubieran podido recurrir en caso contrario. “Los nuestros” lo perdieron todo, vidas e ilusión incluidas.

En Gernika, por ejemplo, y hay otros, los que ganaron la guerra mantuvieron sus prebendas hasta el final. A nadie se le pidió cuentas, a nadie se le reclamó nada, nadie pidió auditorías ni reparaciones ni comisiones de la verdad Los perdedores tenían demasiada dignidad en unos casos y bastante desconfianza en otros sobre los méritos de aquella maravillosa transición, como para ponerse a exigir nada. En Gernika, los que ganaron la guerra no hicieron nada porque no se les notara, porque no hizo falta, porque ellos nunca perdieron, porque los suyos eran los que proponían la transición, la controlaban, la administraban. Se permitieron ellos la indignidad mayor de ser los que aparecieron facilitando democracia y estado autonómico, a cambio de que no les removieran su historia, de que los vinieran con historias.

Apela el rector Berzosa para explicar este desconocimiento de los estudiantes españoles al pudor de “muchos padres”, a la escasa curiosidad intelectual, política y cultural de hoy, a la menor afición por la lectura, etc., etc., pero nada habla de la que es a mi juicio la explicación más definitiva: esa amnesia colectiva provocada por la modélica transición, el papel consciente de casi todos los medios de comunicación por construir una nueva realidad, la autocensura sobre ciertos temas tabuizados como el papel de la monarquía, la Iglesia, la banca y el Ejército, lo que se llamó, cuando todavía había alguna “curiosidad intelectual”, poderes fácticos.



Comentarios:

1. cono pepe félix, pués empieza tú, el primero a dar nombres, apellidos, fechas, datos y no te escaquees...
Publicado por: ppecheverria - 09.01.08 13:05:13


2. Será desgraciado el que ha escrito el primer comentario...
Publicado por: Borxa - 11.01.08 16:43:12


3. será desgraciado el que ha escrito el primer comentario...
Publicado por: Borxa - 11.01.08 16:44:38


4. Hablando de memoria, he encontrado un "boletín" mensual que bajo el nombre "Oroimena Zainduz" parece que van a ir sacando historias muy interesantes, estoy deseando que llegue febrero para ller el siguiente. Esta aquí:

http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=49825

OROIMENA ZAINDUZ (Cuidando la Memoria) es un Boletín mensual para sacar a la luz la otra cara de la versión oficial: Muertos por la represión, víctimas de la impunidad, militantes caidos en acción armada, violencia de Estado...Mes a mes iremos cuidando la Memoria de nuestra historia reciente, la Memoria de un pasado cercano que es necesario conocer para entender el presente.


Publicado por: Ruben R. - 17.01.08 16:12:25

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José Félix Azurmendi
José Félix Azurmendi Badiola, periodista. Director de EiTB Internacional. La vida me he dado oportunidad de ser bastantes cosas, casi todas confesables. Viví diez fructíferos años en Caracas, que es donde empecé en esto. Si me leen, sabrán en seguida de mí: soy trasparente.
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