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Las agencias Efe y Europa Press lo difundieron, y luego pidieron su anulación: “Rogamos anulen la noticia aparecida hoy -6/1/99- sobre unas declaraciones de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos a los periodistas con motivo de la celebración de la Pascua Militar titulada : El Rey sugiere al Gobierno que a pasar de la violencia callejera siga adelante con los contactos”. Lo que dijo era más claro, como que “Que se siga negociando, pero que no ocurran cosas como las de anoche en Bilbao”, y lo dijo ante el ministro Mayor Oreja, o sea, con Aznar de presidente.
Entre las anécdotas de mi padre que recuerdo hay una a la que recurrí entonces y he recurrido en más de una ocasión, que lo aclara todo. Era muy habitual que ex pelotaris de cesta punta o ex emigrantes a América o Australia encontraran trabajo en Esperanza y Cía. -fábrica de armas, morteros, de Markina- para completar lo que habían conseguido ahorrar, para sustituir lo que no habían conseguido, para sobrevivir a una carrera deportiva corta, a una aventura emigrante poco exitosa, o simplemente porque algo había que hacer mientras se llegaba a viejo y en el tiempo al que me refiero y en Markina no había mucho que hacer fuera de entrar en Esperanza, como sabía muy bien el padre de la idea ULGOR, el cura marquinés Arizmendiarrieta, don Josemaría.
Luis Foncillas nos pregunta y se pregunta si no estaremos dedicándole demasiado tiempo a las primarias americanas. No hay nadie en el mundo al que los resultados de este proceso electoral deje indiferente, lo quiera o no, le guste o no. Pero es que los vascos tenemos intereses añadidos. El corresponsal de La Vanguardia en Washington, Eusebio Val, se fue a Nevada, tierra de caucus reciente, y se topó con el viejo hotel Santa Fe en el que te sirven, sin preguntar, un cazo de sopa de ajo, al que siguen unas alubias con chorizo, ensalada, espaguetis y entrecot de ternera con patatas, por veinte dólares. Sí, veinte dólares, que incluye vino: malo, por cierto.

Se trata de un hotelito vasco -una fonda, sería más exacto llamarlo en Euskal Herria, con habitaciones y, en algún caso, con frontón- y una reliquia de otros tiempos, de los tiempos en los que los vascos eran los pastores de California, Idaho y Nevada (ahora, son peruanos los que hacen ese trabajo, que ha cambiado mucho, por otra parte). No dice Val que en esos hoteles vascos las mesas son corridas y comunitarias, y que se resisten a cerrar, aunque su razón de ser haya cambiado. Vean la foto de uno de ellos en Reno, rodeado de grandes edificios que amenazan con devorarlo.
Conozco una bogotana que aprendió el suficiente euskara en Caracas como para que sus hijos –los míos- fueran euskeldunes desde siempre. Conozco una escocesa, pasada también por Caracas, donde aprendió español, que a los dos años de estar entre Hondarribia y Aia hablaba euskara, y sacaba el EGA, Euskal Gaitasun Agiria: o sea, certificado oficial de dominio de la lengua vasca. Conozco cónyuges de euskeldunes –euskeldun es el que habla euskera- de una docena de orígenes varios y pintos que se hacen euskeldunes sin más dificultad que la que supone aprender cualquiera otra lengua viva. Pareciera que es más fácil aprenderlo viniendo de lejos, que habiendo convivido con él toda una vida. Parece una provocación, pero es una realidad. Por eso que no me extraña que los jóvenes colombianos, a nada que se queden entre nosotros, terminen hablando euskera: no tienen prejuicios en contra, les parece divertido.
Pedro Luis Uriarte fue consejero del Gobierno Autónomo Vasco presidido por Garaikoetxea, pero ha sido sobre todo vicepresidente y ex consejero delegado del BBVA. Recientemente fue nombrado presidente de la Agencia Vasca de Innovación, organismo impulsado por el Ejecutivo vasco, para coordinar ambiciosas iniciativas en esta materia, tanto del sector público como del privado, algunas en marcha ya. Pedro Luis Uriarte explicó desenfadadamente la coyuntura y el futuro inmediato, y puso como ejemplo de que no se debe dar nada por imposible la vida misma de esta Casa. Si hace 25 años alguien hubiera dicho que hoy estaría como está, vino a decir, le hubieran tomado por loco.
Leo el titular del editorial del Diario de Navarra de hoy miércoles -“Sarkozy airea lo que otros callan”- y por una vez en mucho tiempo me animo a leer esa opinión sin firma y sin fuste en la que se han convertido los editoriales. Pero, ¡qué desilusión!, no se refiere a que el jefe de Estado galo airea su vida sentimental sin hipocresía, no como otros jefes de Estado: se refiere a la política de inmigración. “Sin normas claras y justas, no hay libertad”, dice el editorialista o Sarkozy, da lo mismo, que debe traducirse en nada de complejos contra los sin papeles, los ilegales, los expulsables.
Me está pareciendo muy oportuno, empezando por su título o sobre todo por él (“Habíamos ganado la guerra”), el libro de Esther Tusquet que estoy leyendo. Tiene razón ella cuando se rebela contra esa generalizada idea de que en la guerra perdimos todos, porque la mitad al menos la ganaron, aunque con desigual botín, es cierto. Me da pudor -todavía- poner de ejemplo a mi familia, pero no me resisto en esta ocasión a servirme de él. Mis padres estaban recién casados cuando la aviación enviada por Franco arrasó con su vivienda y con la de casi todos los habitantes de Gernika. Alguna, por cierto, quedó sospechosamente en pie. Era tan grande la impunidad con la que los aviadores alemanes e italianos elegían sus objetivos, que se permitieron elegir objetivos a placer y salvar alguna casona afecta, además de la Casa de Juntas.
Escribí -he escrito, para los lectores peninsulares, que todavía usan el pretérito perfecto- un titular redondo que me conduce por un derrotero casi obligado: año redondo este 2008. Año lleno de incertidumbres en nuestro país y para nuestro pueblo, año también que se puede convertir en esperanzador. La única predicción que me atrevo a hacer es la de que nos enfrentamos a un año políticamente impredecible, un año diferente en el que pasarán cosas diferentes, que pueden ser para mal, y para bien. ¿Un inicio de ciclo? Tal vez.
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El día que a Ibarretxe le dio por meterse en vainas - Iñaki Atxutegi - 2008-07-02 12:59:58
El día que a Ibarretxe le dio por meterse en vainas - Bela - 2008-07-01 11:06:07
Rastros vascos en Filipinas a través de ojos argentinos - Francisco Muertegui - 2008-06-28 22:17:40
Rastros vascos en Filipinas a través de ojos argentinos - Francisco Muertegui - 2008-06-28 22:10:39
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