Un vasco en Nueva York

La cuajada de la Ultzama y los encierros

Cuando éramos pequeños mis padres nos solían llevar a las Ventas de la Ultzama a comer la famosa cuajada. Años después acudía al mismo lugar en coche con mis amigos. Una de las últimas veces que fui allí vimos el Tour de Francia mientras degustábamos un par de enormes cuajadas. Hace un par de años estuve de vacaciones en Burdeos y, de regreso a Pamplona, le pedí a mi amigo Juantxo que nos llevara a Doug y a mi a comer esa cuajada que tantos recuerdos me traía.

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