La vida sigue
Acabo de regresar a Nueva York después de pasar 4 días en Montreal. Hablaré de este viaje otro día; hoy quiero centrarme en el libro que compré en el aeropuerto después de que el vuelo del JFK a Montreal sufriera varios retrasos. En principio el vuelo se retrasó de las 8 y 35 minutos de la tarde hasta las 2y 35 de la madrugada. Al final salió a las 11 de la noche. Supongo que Delta, línea aérea que intentaré no volveré a coger en la vida, tuvo que “adelantar” el vuelo debido a que el aeropuerto de Montreal se cierra a las 12 de la madrugada.
Como es habitual ya me he descentrado y aún no he hablado del libro que compré en el aeropuerto: “Dispatches from the Edge. A Memoir of War, Disasters, and Survival”, escrito por el periodista de la CNN Anderson Cooper.
El reportero y presentador del programa “Anderson Cooper 360”, hijo de Gloria Vanderbilt, saltó a la fama en todo Estados Unidos en 2005 por los reportajes que realizó sobre el huracán Katrina. Cooper se tomó la tragedia como algo personal y, más que entrevistar a los políticos, les interrogaba y les pedía explicaciones, aparecía lloroso en los reportajes, totalmente involucrado en las historias que contaba, en los dramas personales de los supervivientes… El esfuerzo le valió varios premios y una fantástica reputación, además de excelentes “ratings”, si bien, en mi opinión, es un periodismo desafortunado.
Suelo leer libros escritos por periodistas. Me gusta saber qué tienen que contar que les parece lo suficientemente interesante como para relatar sus experiencias. Cooper, de quien se rumorea que es gay y que su contrato no le permite decirlo públicamente, no habla de novias ni compañeras en su libro. Me daba cierto respeto leer el libro de Anderson con quien en muchos sentidos me siento muy identificado, pero sobre todo por uno en particular. Su hermano se suicidó tirándose de la ventana del apartamento de su madre. Carter, cuenta el periodista estrella de la CNN, era guapo, tenía un buen trabajo pero estaba triste y deprimido y un buen día se suicidó.
Mi hermana se tiró hace unos años por la ventana del apartamento de nuestra otra hermana. Maria, así es como la llamábamos, sin acento en la I, era guapa, inteligente, lista, tenía una familia que la quería , pero un buen día decidió, como Carter, acabar con su vida, sin dar explicaciones, sin dejar una nota, sin consultar con nadie… Varios años después, como Anderson, sigo preguntándome una y otra vez porqué lo hizo, porqué no acudió a su familia, a mi madre o a cualquiera de sus hermanos que la queríamos con locura. Los ojos se me llenan una vez más de lágrimas mientras escribo estas líneas; recuerdo una y mil veces el mensaje que mi madre dejó en el contestador automático: “Hola cariño… Se ha muerto Maria” y me sigue pareciendo una decisión injusta.
He llorado mucho, le he dado mil vueltas al asunto, me he preguntado tantas veces porqué lo hizo, he intentado ser justo con ella, pensar que sufría mucho y que fue la única solución que vio en ese momento para acabar con sus problemas… Ella sigue estando muy presente en mi vida y supongo que en la de mis hermanos, mi sobrino, su marido, todos a los que nos dejó atrás…
Hablé con ella 3 ó 4 días antes de que lo hiciera y me dijo que no veía luz al final del túnel; el siquiatra le había dicho que no podía hacer nada más por ella, y supongo, que no vio otra salida. Ojalá me hubiera llamado, quizás no quise o no pude ver que había tomado la decisión de acabar con sus problemas y con lo que ella creía, sin razón alguna, que era una carga para su familia, o sea, para nosotros. Mi madre, como todas las madres, nunca superó la pérdida de una hija, y murió pocos años después; yo creo que al margen de su enfermedad, se murió de pena.
La vida sigue y uno “tiene la obligación” de seguir adelante, no como si nada hubiera pasado, pero hay que echarse los problemas a los hombros, mirar hacia adelante e intentar alcanzar ese nivel de felicidad que cada uno de nosotros consideramos aceptable. El libro de Anderson Cooper ha vuelto a poner en primera línea la muerte de Maria pero también su vida, mis recuerdos de ella, sus experiencias, sus palabras, sus anhelos pero también recuerdo sus gustos musicales, sus platos favoritos, todo eso que me ayuda a seguir adelante cada día aunque me apene que no pueda leer este blog, que ya no pueda escucharme cada día en la radio, como si le estuviera contando a ella, y solamente a ella, la actualidad estadounidense, que no pueda compartir mis éxitos y mis triunfos… Una pena que ese día su cabeza sólo pensara en sus problemas, en sus complicaciones, en sus malas experiencias.
Quiero creer, porque si no me enfado, que estaba muy enferma y no se le ocurrió hacer esa llamada que podía haber evitado una tragedia. Mis miedos antes de leer el libro de Anderson Cooper eran fundados. Mi temor no era leer sobre esas tragedias que ocurrieron o siguen ocurriendo en Sri Lanka, en Nueva Orleans y la costa del Golfo, en Nigeria o en Sarajevo; mi temor era identificarme con su drama personal como así ha ocurrido. Pero la vida sigue y aunque de vez en cuando haya que mirar atrás, hay que seguir mirando hacia adelante. No se trata de olvidar sino de sanar heridas que siguen abiertas en nuestro interior y que afloran en los momentos en los que uno menos se lo espera.



Un fuerte abrazo y mucho ánimo, Luis.
Espero que, al menos, la escritura (pública en este caso) sirva para liberar
los demonios personales.
Ante un ejercicio personal de semejante calado no puedo más que reiterar mi admiración por tu trabajo y por tu forma de ser.
Un abrazo sincero desde Euskadi y ánimo!!
No he podido terminar de leer. Las lágrimas me lo han impedido. Pensaba que era imposible admirarte más. Veo que sí. Eres inmenso, Fon.
Cuenta conmigo.
Durisimo de leer¡¡¡ Luis ¡¡¡
Pensaba, como se transmiten emociones, del libro a vos, de vos a otros y como nos toca a algunos situaciones de este tipo y tenemos que sobre llevar e intentar dar explicacion a cosas que no logramos descifrar.
En nuestro caso, fue similar, porque se dio en un sobrino, Iker, de doce años.
Pero el recien empezaba a vivir ¡¡¡ Habra sido un juego para llamar la atencion, y se le fue de las manos, ?? esas y tantas preguntaas, y porquer no hice esto o lo otro, cargamos con culpas, pero te puedo asegurar que lo queriamos como el que mas, y pensabamos que se lo transmitiamos, pero la vida nos pone en estas circunstancias y como decis, hay que seguir adelante, sabiendo que nuestros seres queridos son lo mas importante que tenemos. Ojala hubiera un libro, que diera soluciones a estos casos. De todas maneras nos desahoga un poco poder transmitirlo ,que sirva para otros, y que estemos muy atentos a estas situaciones, si es que se pudieran evitar. A veces hace bien llorar¡¡
Agur
¡Y yo que pensé que nos estabas medioolvidando! Sólo se me ocurre darte las gracias por compartir con nosotras/os sentimientos tan íntimos, sólo se me ocurre añadir que te queremos y que nos haces mucho bien, Luis.
Gracias a todos por vuestros ánimos. Lo cierto es que no me esperaba esta respuesta, ni aquí ni en mi correo personal…
Después de escribir el texto estuve a punto de borrarlo. Por un momento pensé que podría ser interpretado como una especie de explotación de algo muy personal, demasiado personal quizás, pero decidí no hacerlo porque pensé que podría ayudar a quien haya pasado por una situación similar, como Pedro María a quien desde aquí también envío un fuerte abrazo.
Efectivamente Iturri, escribir, dejar mis sentimientos escritos es mi terapia y mi liberación demonil (me hace gracia esta palabreja que creo que me acabo de inventar).
Cuando empiezo a escribir nunca sé hacia dónde me va a llevar el texto. No tenía intención de ir en esa dirección pero mis dos dedos me llevaron hacia ahí. Me alegro de no haberlo borrado, me he sentido querido y arropado y eso es bueno.
Una vez más, eskerrik asko guztioi y gracias también por seguir al otro lado!
Luis
Estimadísimo Luis:
Todos los días entro en eitb24 para ver si has escrito algo nuevo, pero nunca he publicado ningún comentario. Sólo quiero agradecerte los ratos que nos haces pasar, unos con risas y otros con lágrimas, y desearte todo lo mejor en esa vida que sigue, como la de cualquier otra persona que te lee todos los días.
Koitz….
no words I say can ever do you justice and answer all the questions you have.
It would be easy for me to say “I know how you feel” or “I know what you are going through” but this would only be a lie.
All I can do is continue to constantly refer to your blog and interact every once in awhile; let that be a sign that I admire what you do as a beacon of IMAGE AND PERCEPTION; something I admire when I hear your early morning (late night for me) reports on Radio Euskadi.
I am proud to say to my ama, my anaia and my aita, that I have met “the voice” that we all listen to do.
It is good to know there is a spirit, a raison d’etre, behind the voice.
zure anaia,
Kaliforniatarra
Suele decirse que lo mejor de los blogs son los comentarios y una vez más, estáis demostrando que es así.
Javi, me algra ver que no eres tan duro como la imágen que vendes. Veo que tras ese escudo protector se esconde timidez y un buen corazón.
María, me alegro de que te hayas animado a escribir; a ver si “te vemos” por aquí con más frecuencia.
Kaliforniatarra, no sé quién eres pero, como siempre, gracias por tu presencia habitual en nuestro blog y por tu apoyo.
Con lectores así, no es difícil que la vida siga…
Kaixo Luis.
Nik ere María bezala egunero bixitatxen dut zure bloga eta gaur arte ez naiz idaztera “ausartu”.
Adi egoten naiz ere irratiko kronikeetara, ia ze berri kontatzen diguzun.
Ikarragarri estimatzen zaitut, eta baliteke hemendik aurrera zerbait gehiago idaztea… udarako libururen bat gomendatzeko agian…
Besarkada haundi bat beste iruindar baten partetik! Segi horrela!
Vascos y vascas (españoles todos) despertar de matrix! La historia (verdadera) más grande que jamás os han contado (ocultada por los sucesivos gobiernos nacionalsocialistas).Para gente abierta de mente recomiendo encarecidamente este blog: blogs.diariovasco.com
Menos odio y más amor hacia lo que habeis sido, sois y sereis: españoles
Un español que os quiere como hermanos que sois
Eskerrik asko Idoia. Me alegro de que te hayas “atrevido” a escribir. A ver si te animas a seguir haciéndolo. Y que pases unos buenos sanfermines!
Un año después y he topado con tu artículo. Cuando tenía 23 años y mi hermana 22,lo intentó, sólo se “lanzó” desde 10 mts. y tuvo suerte, sobrevivió,imagínate las pistas que nos dió a la familia, que al caer en un solar vallado y abandonado, tardamos seis horas en encontrarla (quedó inconsciente, se había tomado además un tubo de pastillas). Han pasado 21 años de preguntas, la respuesta es que no se puede hacer nada, a no ser que te pidan ayuda y ni aún así.La depresión es una enfermedad que puede ser mortal y cuando se es joven y no se tienen referencias médicas o de experiencia puede disimular su gravedad