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06.05.08
El recorrido por el mundo de la antorcha olímpica ha dado mucho que hablar las últimas semanas por las protestas de los tibetanos en relación a China. Y es probable que aún oigamos hablar mucho más de este coloso, no sólo por el conflicto con el Tíbet y los próximos Juegos Olímpicos de Pekín, sino porque no cabe duda de que se trata de la gran potencia emergente del nuevo siglo.
Con todo, “el imperio del centro” (que es lo que significa la palabra “China”) es un gran desconocido para la gran mayoría de nosotros, occidentales. Afortunadamente, tenemos hoy cada vez más posibilidades de saciar el interés por este país de tradición milenaria.
Una de estas oportunidades tendrá lugar la semana que viene, en Bilbao, en la Escuela de Estudios Empresariales de calle Elcano. Allí se celebrará un curso organizado por la Cátedra de Estudios Internacionales de la UPV-EHU con el objetivo de ofrecer una imagen plural sobre la realidad china actual. Bajo el título general de “China en el siglo XXI: una perspectiva multidisciplinar”, especialistas de Casa Asia y de diferentes universidades de Madrid y Barcelona analizarán la política, la economía y la sociedad chinas.
Sin dudas, es una gran ocasión de para acercarse al tema y adquirir unos conocimientos básicos que nos permitan interpretar mejor las noticias que nos llegan desde aquél Lejano Oriente. Los invito entonces a participar; ¡nos encontramos allí!
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Con todo, “el imperio del centro” (que es lo que significa la palabra “China”) es un gran desconocido para la gran mayoría de nosotros, occidentales. Afortunadamente, tenemos hoy cada vez más posibilidades de saciar el interés por este país de tradición milenaria.
Una de estas oportunidades tendrá lugar la semana que viene, en Bilbao, en la Escuela de Estudios Empresariales de calle Elcano. Allí se celebrará un curso organizado por la Cátedra de Estudios Internacionales de la UPV-EHU con el objetivo de ofrecer una imagen plural sobre la realidad china actual. Bajo el título general de “China en el siglo XXI: una perspectiva multidisciplinar”, especialistas de Casa Asia y de diferentes universidades de Madrid y Barcelona analizarán la política, la economía y la sociedad chinas.Sin dudas, es una gran ocasión de para acercarse al tema y adquirir unos conocimientos básicos que nos permitan interpretar mejor las noticias que nos llegan desde aquél Lejano Oriente. Los invito entonces a participar; ¡nos encontramos allí!
03.05.08
Hace unas semanas tuve ocasión de conocer de primera mano los campamentos de refugiados saharauis cercanos a Tinduf, en el sur de Argelia. Si bien en Euskal Herria hay una gran sensibilización para con este pueblo y su causa, la vivencia directa de su realidad cotidiana no deja de impresionar. Sinceramente, jamás pensé que tendría la posibilidad de vivir esta experiencia, tan diferente y profunda, que haría con que me replanteara muchas cuestiones no sólo sobre las relaciones internacionales sino – y lo que es más importante – sobre la vida, sobre los ideales... Fueron días intensos, llenos de vivencias que quisiera compartir con Ustedes. Comencemos, pues...
Con ocasión del viaje que el Frente Polisario organiza todos los años por estas fechas, partí en compañía de tres amigos – Nerea, Iñigo y Luisa – desde Bilbao. Primero volamos hasta Orán (Argelia), donde el avión se detuvo a repostar, y de ahí seguimos viaje hacia el sur. Llegamos al aeropuerto militar de Tinduf cuando todavía era de noche. Pronto nos subimos a autobuses que habían estado antes recorriendo la península (los había de Vigo, Barcelona...e incluso varios Bizkaibus) y que ahora nos llevaban por el desierto hacia los campamentos, previo control caminero de la policía argelina.
Al llegar a nuestra daira (Dora), perteneciente a la wilaya de El Aaiún, la luz del amanecer permitía ya entrever las construcciones de adobe y las jaimas, que parecían ser la continuación natural de la arena y las piedras del desierto. Finalmente llegamos a “nuestra casa”, donde la algarabía por nuestra llegada había revolucionado a toda la familia – Shelka (la madre), Duba, Ehmelli, Shisa, Shamama, Fatsu, Diana... – e incluso a los amigos – Naha, Brahim, Fali, Vada, Meshnevi...
El primer día fue largo. Con el pasar de las horas el calor se hacía cada vez más intenso y el cansancio del viaje se hacía notar. Acompañados por Duba, y algunos amigos suyos (y pronto nuestros también) salimos a hacer un “reconocimiento” de la daira.
Tomamos el camino principal y nos dirigimos hacia la escuela. Pasamos al lado de unos pequeños corrales, hechos de alambre y cueros, donde dromedarios y cabras soportaban estoicamente el sol abrasador. Entramos a la escuela, accediendo directamente al patio. Las aulas se disponían alrededor de éste, en cuyo centro un mástil enseñaba al viento la bandera saharaui. Esta escuela tenía la misma disposición que mi escuela secundaria, el Normal Nº 1 de La Plata, Argentina... Ambas, centros para la educación de los niños, con la esperanza de que sea ésa la clave que les garantice un futuro mejor: dos realidades tan lejanas, pero al mismo tiempo tan cercanas...
Me impresionó especialmente la suciedad de las calles... Pilas, latas, plásticos, hierros...se mezclaban con el polvo y las piedras. Los chicos a menudo caminaban descalzos por sobre ese suelo... En la dureza de la Hamada, me sorprendí de encontrar un ambiente degradado por los restos de la ayuda humanitaria que no hacen más que acumularse por doquier.
Seguimos camino hacia uno de los depósitos de agua, encaramado sobre una loma. Desde allí, pese al reflejo del sol, se podía observar claramente el campamento y cómo sus límites se fundían con los del desierto. Una visión elocuente... No pude hacer más que pensar cómo la espera de este pueblo se funde con el tiempo y el olvido...

Con ocasión del viaje que el Frente Polisario organiza todos los años por estas fechas, partí en compañía de tres amigos – Nerea, Iñigo y Luisa – desde Bilbao. Primero volamos hasta Orán (Argelia), donde el avión se detuvo a repostar, y de ahí seguimos viaje hacia el sur. Llegamos al aeropuerto militar de Tinduf cuando todavía era de noche. Pronto nos subimos a autobuses que habían estado antes recorriendo la península (los había de Vigo, Barcelona...e incluso varios Bizkaibus) y que ahora nos llevaban por el desierto hacia los campamentos, previo control caminero de la policía argelina.
Al llegar a nuestra daira (Dora), perteneciente a la wilaya de El Aaiún, la luz del amanecer permitía ya entrever las construcciones de adobe y las jaimas, que parecían ser la continuación natural de la arena y las piedras del desierto. Finalmente llegamos a “nuestra casa”, donde la algarabía por nuestra llegada había revolucionado a toda la familia – Shelka (la madre), Duba, Ehmelli, Shisa, Shamama, Fatsu, Diana... – e incluso a los amigos – Naha, Brahim, Fali, Vada, Meshnevi...
El primer día fue largo. Con el pasar de las horas el calor se hacía cada vez más intenso y el cansancio del viaje se hacía notar. Acompañados por Duba, y algunos amigos suyos (y pronto nuestros también) salimos a hacer un “reconocimiento” de la daira.
Me impresionó especialmente la suciedad de las calles... Pilas, latas, plásticos, hierros...se mezclaban con el polvo y las piedras. Los chicos a menudo caminaban descalzos por sobre ese suelo... En la dureza de la Hamada, me sorprendí de encontrar un ambiente degradado por los restos de la ayuda humanitaria que no hacen más que acumularse por doquier.
Seguimos camino hacia uno de los depósitos de agua, encaramado sobre una loma. Desde allí, pese al reflejo del sol, se podía observar claramente el campamento y cómo sus límites se fundían con los del desierto. Una visión elocuente... No pude hacer más que pensar cómo la espera de este pueblo se funde con el tiempo y el olvido...
Vista de Dora, El Aaiún
Regresamos a casa hacia el atardecer. El Aaiún carece de electricidad. En las casas, como mucho, tienen alguna placa solar que con lo cargado por el día provee la energía suficiente para mantener encendida por la noche la luz mortecina de algunas lámparas fluorescentes. La vida entonces debe adecuarse necesariamente al ciclo de luz solar.
En casa, una sorpresa nos esperaba: Shelka nos había traído de regalo una melfa a cada una de las chicas y una darráa a Iñigo. En la austeridad de su día a día, nuestros anfitriones nos homenajeaban con sus vestimentas típicas y nos recibían con una hospitalidad inusual. La música sonaba sin parar y daba cuenta de la alegría que provocaba nuestra visita.
Entre té y té exquisitamente elaborado, y pese a las dificultades impuestas por nuestro nulo conocimiento de hasanie y el poco conocimiento del castellano de varios de ellos, conversamos largamente con los de la casa, los amigos, los vecinos...
Al terminar el día, parecía que estábamos allí hacía tiempo... y apenas habíamos llegado. Aún nos quedaban muchos momentos por compartir y muchas cosas por aprender... Ya les seguiré contando.
Entre té y té exquisitamente elaborado, y pese a las dificultades impuestas por nuestro nulo conocimiento de hasanie y el poco conocimiento del castellano de varios de ellos, conversamos largamente con los de la casa, los amigos, los vecinos...
Al terminar el día, parecía que estábamos allí hacía tiempo... y apenas habíamos llegado. Aún nos quedaban muchos momentos por compartir y muchas cosas por aprender... Ya les seguiré contando.
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02.04.08
Eran jóvenes. Y como los jóvenes, estaban llenos de sueños. Sin embargo, esos sueños se quedaron en los torbellinos de los fríos vientos del Atlántico Sur.
Un día como hoy, hace 26 años, las Fuerzas Armadas argentinas desembarcaron en las islas Malvinas que estaban bajo control británico. La reivindicación legítima de la soberanía sobre Malvinas venía de lejos y a ella se quiso asir un gobierno militar manchado por las desapariciones, torturas y asesinatos para lograr mantenerse en el poder.
Como ha sucedido muchas veces en la historia, también esta vez Leopoldo Galtieri agitó el fantasma del enemigo exterior para hacer pasar a un segundo plano la crisis económica, social y política que golpeaba el país. Y para ello, mediante una acción desorganizada y soberbia envió miles de jóvenes a aquellas frías islas del Atlántico Sur a luchar contra una de las mayores potencias mundiales.
El resultado se conocía de antemano: Margaret Thatcher no tendría ningún problema para aplastar , más tarde o más temprano, a esos pobres que estaban haciendo el servicio militar y sus escasos medios. Sólo la embriaguez de orgullo de los dictadores fue incapaz de ver la consecuencia ineludible.
Así, la sociedad que ya estaba desangrada por la desaparición de 30.000 personas vio marchitarse una nueva generación. El hambre, el frío y la desorganización de los superiores acabaron con la vida de muchos de esos jóvenes. Muchos otros han tenido que esforzarse en vivir, en medio a la falta de reconocimiento. Sin embargo, el sufrimiento de todos ayudó a empujar la dictadura que ya estaba tambaleando. La democracia renació sobre las cenizas de la Guerra de Malvinas.
Esa guerra fue una instrumentalización de la dictadura, pero el sentimiento y la sangre fueron del pueblo. Es por eso que todavía hoy hay que denunciar la ocupación de Malvinas.
Que en paz descansen los muertos en las Islas.
Las Malvinas son argentinas.
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Un día como hoy, hace 26 años, las Fuerzas Armadas argentinas desembarcaron en las islas Malvinas que estaban bajo control británico. La reivindicación legítima de la soberanía sobre Malvinas venía de lejos y a ella se quiso asir un gobierno militar manchado por las desapariciones, torturas y asesinatos para lograr mantenerse en el poder.
Como ha sucedido muchas veces en la historia, también esta vez Leopoldo Galtieri agitó el fantasma del enemigo exterior para hacer pasar a un segundo plano la crisis económica, social y política que golpeaba el país. Y para ello, mediante una acción desorganizada y soberbia envió miles de jóvenes a aquellas frías islas del Atlántico Sur a luchar contra una de las mayores potencias mundiales.
El resultado se conocía de antemano: Margaret Thatcher no tendría ningún problema para aplastar , más tarde o más temprano, a esos pobres que estaban haciendo el servicio militar y sus escasos medios. Sólo la embriaguez de orgullo de los dictadores fue incapaz de ver la consecuencia ineludible.
Esa guerra fue una instrumentalización de la dictadura, pero el sentimiento y la sangre fueron del pueblo. Es por eso que todavía hoy hay que denunciar la ocupación de Malvinas.
Que en paz descansen los muertos en las Islas.
Las Malvinas son argentinas.
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02.04.08
Al hilo de la tensión surgida entre Brasil y España, hablaba en el post anterior de la zozobra que los controles aeroportuarios me hacen sentir... Estas vacaciones de Pascuas he pasado nuevamente por la misma situación y he vuelto a recordar la aflicción que deben haber sentido todas esas personas detenidas injustamente al bajar del avión.
Las perspectivas parecen cambiar, al menos para algunos viajeros. Ayer mismo se produjo en Madrid una reunión bilateral de alto nivel entre España y Brasil con el objetivo de tratar las desavenencias relacionadas con esta cuestión. Ambos países decidieron reforzar la cooperación en materia migratoria y policial, tratando también las condiciones en que se mantiene a los inadmitidos hasta su reenvío al país de origen. Para ello, los dos gobiernos se comprometieron a realizar encuentros periódicos entre responsables migratorios y de Asuntos Exteriores y a mejorar la comunicación con las oficinas consulares.
Todo esto está muy bien, y si se implemente adecuadamente, puede que de hecho contribuya a reducir situaciones esperpénticas como las acontecidas. Pero esto entre España y Brasil... ¿qué hay del resto de los países y sus ciudadanos en viaje? ¿Será necesario que se produzcan nuevos incidentes de este tipo para que se adopten medidas?
Está claro que no todos los Estados tendrán la valentía de actuar como Brasil que, al fin y al cabo, no lo olvidemos es un gigante, una potencia regional con cada vez mayor presencia global. Así pues, pese a que sería conveniente que el trato en los aeropuertos fuera igual para todos los viajeros, procedan de donde procedan, seguramente volveremos a saber de más incidentes de este tipo...
La zozobra en los aeropuertos continúa... (leer más)
Las perspectivas parecen cambiar, al menos para algunos viajeros. Ayer mismo se produjo en Madrid una reunión bilateral de alto nivel entre España y Brasil con el objetivo de tratar las desavenencias relacionadas con esta cuestión. Ambos países decidieron reforzar la cooperación en materia migratoria y policial, tratando también las condiciones en que se mantiene a los inadmitidos hasta su reenvío al país de origen. Para ello, los dos gobiernos se comprometieron a realizar encuentros periódicos entre responsables migratorios y de Asuntos Exteriores y a mejorar la comunicación con las oficinas consulares.
Todo esto está muy bien, y si se implemente adecuadamente, puede que de hecho contribuya a reducir situaciones esperpénticas como las acontecidas. Pero esto entre España y Brasil... ¿qué hay del resto de los países y sus ciudadanos en viaje? ¿Será necesario que se produzcan nuevos incidentes de este tipo para que se adopten medidas?
Está claro que no todos los Estados tendrán la valentía de actuar como Brasil que, al fin y al cabo, no lo olvidemos es un gigante, una potencia regional con cada vez mayor presencia global. Así pues, pese a que sería conveniente que el trato en los aeropuertos fuera igual para todos los viajeros, procedan de donde procedan, seguramente volveremos a saber de más incidentes de este tipo...
La zozobra en los aeropuertos continúa... (leer más)
17.03.08
La semana pasada, junto a una colega de la Cátedra de Estudios Internacionales (UPV-EHU), participé en el IV Congreso de la Asociación Portuguesa de Ciencia Política. Se trató de un encuentro sumamente interesante, donde confluyeron numerosos investigadores, sobre todo del mundo lusófono. Podría detenerme aquí a comentar muchas de las aportaciones realizadas, pero lo dejaré para otra ocasión. De hecho, lo que quisiera compartir con Ustedes es una cuestión, digamos, “colateral” al congreso.
Inmersos en la campaña electoral como estaban los medios de comunicación del Estado español, pasó totalmente desapercibida la crisis generada con Brasil como consecuencia del trato recibido por varios brasileros recién llegados al aeropuerto de Madrid.
¿Qué fue lo que sucedió? Que, como suele ser bastante habitual, las autoridades policiales de Barajas detuvieron a un grupo de brasileros que acababan de desembarcar. La cuestión es que, según posteriores denuncias de éstos, recibieron un trato vejatorio, y en ningún momento se les justificó debidamente el por qué de su detención. Fueron, además, devueltos a su lugar de origen. Entre esos brasileros viajaban dos investigadores del Instituto Universitario de Investigaciones de Rio de Janeiro (IUPERJ) que, precisamente, se hallaban en tránsito hacia Lisboa, donde participarían en el Congreso al cual yo había ido.
No es la primera vez que Brasil toma una actitud de este tipo; ya lo había hecho, por ejemplo, cuando Estados Unidos implementó toda una batería de controles a los viajeros, en el marco de la lucha antiterrorista. Personalmente, me parece correcto que las relaciones entre países se basen en la reciprocidad y que los Estados velen porque a sus ciudadanos se les trate conforme a ello. Pero sobre lo que quisiera reflexionar aquí es sobre la arbitrariedad con la que a menudo somos tratados los pasajeros aéreos, sobre los interminables controles, sobre la falta de información clara…
El caso que les estoy comentando no es un caso aislado: tengo también la experiencia de una amiga bioquímica argentina que en Barcelona tuvo que pasar por una situación similar. En esta era en la que el avión se ha popularizado – al menos en Europa – de forma tal que es hoy un medio de transporte más, los trámites y controles correspondientes no han hecho lo propio. Sobre todo cuando volamos a otros países más allá del seguro jardín europeo o bien cuando quien viene de fuera pretende entrar en él, estamos expuestos a encontrarnos sometidos a interrogatorios y situaciones incómodas que, pese a que en principio pensemos tener todo en regla, pueden hacer con que terminemos retenidos cual maleantes.
Zozobra, eso es lo que siento cada vez que piso un control aeroportuario, y todo después de haber llegado a destino “sana y salva”.
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Inmersos en la campaña electoral como estaban los medios de comunicación del Estado español, pasó totalmente desapercibida la crisis generada con Brasil como consecuencia del trato recibido por varios brasileros recién llegados al aeropuerto de Madrid.
¿Qué fue lo que sucedió? Que, como suele ser bastante habitual, las autoridades policiales de Barajas detuvieron a un grupo de brasileros que acababan de desembarcar. La cuestión es que, según posteriores denuncias de éstos, recibieron un trato vejatorio, y en ningún momento se les justificó debidamente el por qué de su detención. Fueron, además, devueltos a su lugar de origen. Entre esos brasileros viajaban dos investigadores del Instituto Universitario de Investigaciones de Rio de Janeiro (IUPERJ) que, precisamente, se hallaban en tránsito hacia Lisboa, donde participarían en el Congreso al cual yo había ido.
La situación generó un revuelo considerable, la condena por parte del IUPERJ, y produjo una rápida reacción del
Itamaraty, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil. Mientras se accionaba a los diplomáticos brasileros para que interviniesen en la cuestión, se puso en marcha el principio de reciprocidad. Resultado: iguales requerimientos para los españoles que entraban a Brasil que los impuestos por España a los brasileros, y, consecuentemente, españoles retenidos y devueltos a su país de origen.
No es la primera vez que Brasil toma una actitud de este tipo; ya lo había hecho, por ejemplo, cuando Estados Unidos implementó toda una batería de controles a los viajeros, en el marco de la lucha antiterrorista. Personalmente, me parece correcto que las relaciones entre países se basen en la reciprocidad y que los Estados velen porque a sus ciudadanos se les trate conforme a ello. Pero sobre lo que quisiera reflexionar aquí es sobre la arbitrariedad con la que a menudo somos tratados los pasajeros aéreos, sobre los interminables controles, sobre la falta de información clara…
El caso que les estoy comentando no es un caso aislado: tengo también la experiencia de una amiga bioquímica argentina que en Barcelona tuvo que pasar por una situación similar. En esta era en la que el avión se ha popularizado – al menos en Europa – de forma tal que es hoy un medio de transporte más, los trámites y controles correspondientes no han hecho lo propio. Sobre todo cuando volamos a otros países más allá del seguro jardín europeo o bien cuando quien viene de fuera pretende entrar en él, estamos expuestos a encontrarnos sometidos a interrogatorios y situaciones incómodas que, pese a que en principio pensemos tener todo en regla, pueden hacer con que terminemos retenidos cual maleantes.
Zozobra, eso es lo que siento cada vez que piso un control aeroportuario, y todo después de haber llegado a destino “sana y salva”.
10.03.08
Pangea. El continente de los continentes, el punto de inicio.
Para empezar a explorar el mundo desde este rincón, nada mejor que comenzar mirando lo propio. Saber de dónde partimos, para tomar perspectiva de hacia dónde vamos.
¿Y de dónde parto yo? De una Euskal Herria que hoy es para mí “acá”, pero que durante mucho tiempo fue “allá”. Me explico: hace unos días se realizó el brindis de salida de la cosecha 2007 del txakolí de Araba. Producto de la tierra, de la tierra de mis mayores. Tuve el gran honor de ser elegida madrina de los caldos de este año. Fue para mí una sorpresa, porque jamás me imaginé que el hecho de ser una vasca de la diáspora, entusiasta de nuestra cultura, me fuera a reportar tal satisfacción.
Desde América, me refería a Euskal Herria diciendo “allá, en la tierra de los vascos...”. Ahora, estoy “acá, en la tierra de los vascos”. Y sin embargo, esa frontera que antes veía ya no parece tal.
El mundo es mucho más uno de lo que a menudo creemos. Y el espacio virtual respalda esta afirmación. Es por ello que a partir de hoy, desde este rincón, desde mi “acá”, procuraré traer historias del “allá”, de ese planeta que nos circunda y nos contiene. El viaje comienza... ¡brindemos por ello!
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Para empezar a explorar el mundo desde este rincón, nada mejor que comenzar mirando lo propio. Saber de dónde partimos, para tomar perspectiva de hacia dónde vamos.
Desde América, me refería a Euskal Herria diciendo “allá, en la tierra de los vascos...”. Ahora, estoy “acá, en la tierra de los vascos”. Y sin embargo, esa frontera que antes veía ya no parece tal.
El mundo es mucho más uno de lo que a menudo creemos. Y el espacio virtual respalda esta afirmación. Es por ello que a partir de hoy, desde este rincón, desde mi “acá”, procuraré traer historias del “allá”, de ese planeta que nos circunda y nos contiene. El viaje comienza... ¡brindemos por ello!
Maite Iturre
Datos sobre mí:
En pocos años, la vida me ha llevado por muchos lugares diferentes.
Brasilera de São Paulo, me crié entre la comunidad vasca de La Plata, Argentina, donde comencé a aprender euskera. Vine luego a Euskal Herria y me licencié en Cs. Políticas con el Primer Premio Nacional Fin de Carrera.
Actualmente, soy profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad del País Vasco.
El nombre de este blog hace referencia al único continente que existió en el Paleozoico y del que luego se desgajaron los actuales.
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