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Tamazgha-Euskadi
Reflexiones extemporáneas de Oriente y Occidente
09.06.08
Una de las cosas que suelen destacar aquellos que visitan Marruecos es la pléyade de antenas parabólicas que proliferan – a modo de champiñones – en los tejados a lo largo y ancho de la geografía marroquí. No exclusivo ni mucho menos del Reino Alauí, este hecho sería una suerte de común denominador en los “países en vías de desarrollo”, valiéndonos de la nomenclatura al uso hace ya algunos lustros. El precitado fenómeno cobra una especial amplitud en el denominado “mundo árabe y musulmán”, desde Kabul hasta Nouakchott pasando por Teherán o la franja de Gaza, sin excepción. Las causas de tal sobreabundancia de parabólicas son muchas y variadas. Durante los últimos años, al hilo del surgimiento del fenómeno Al Jazeera y de las evoluciones de Ousama Ben Laden, muchas de las teorías que tratan de justificar un tal exceso de parabólicas aluden a la necesidad de la “opinión pública árabe” de informarse a través de fuentes libres e independientes que escapen al control informativo ejercido por sus respectivos estados.



Sin descalificar ni mucho menos este argumento, no hay que desdeñar la influencia que ejercen otro tipo de factores como, por ejemplo, la pésima calidad y pobres contenidos de los canales de televisión autóctonos, así como el influjo y la seducción de lo foráneo en estas partes del mundo. Más allá de esa presunta adicción de “los árabes” por los canales de información en la lengua del Profeta, sondeos más concienzudos demuestran que la gente se vuelca mayormente hacia contenidos menos elevados y mucho más mundanos. Los programas estrella con el presentador carismático de turno, los últimos estrenos cinematográficos o los clásicos de toda la vida, las series de moda y los canales musicales, tanto orientales como occidentales, se llevan la palma. El fútbol, principalmente La Liga, el Calcio y la Premier Leage, cuentan por centenas de miles sus adeptos “árabes” y “musulmanes”.

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David Alvarado
Ourensano de nacimiento, llegué a Rabat en octubre de 2003 para terminar mi tesis doctoral en Ciencias Políticas. Cumplido el trámite, con la convicción de que todavía me quedaba mucho por ver y aprender, decidí quedarme. Desde marzo de 2005 soy el corresponsal de Radio Euskadi en el Magreb.

En alusión al título de este blog, Tamazgha es la denominación con la que el pueblo autóctono del norte de África, los beréberes, se refieren a su tierra. ‘Magreb’, la apelación más extendida, significa literalmente “occidente árabe”, aplicada en su momento por los descendientes de Mahoma venidos desde la Península Arábiga en contraposición al ‘Machreq’, el “oriente árabe”.

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