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Tamazgha-Euskadi
Reflexiones extemporáneas de Oriente y Occidente
12.06.08
De entre los cientos de correos electrónicos que cada día recibo provenientes de las más diversas fuentes, llama poderosamente mi atención uno recibido el 12/06/2008 a las 00h35 (GMT+1) remitido a mi bandeja de entrada por un grupo de difusión que comulga con las tesis del Frente Polisario, por decirlo de algún modo, llamado Ciber-Intifada y enviado por alguien que responde al pseudónimo de "Mandefender_". En este correo se reproduce un artículo titulado "La Gendarmería marroquí mata a cuatro personas en la antigua ciudad española de Sidi Ifni", extraído de un portal de informaciónes "políticamente incorrectas", como él mismo sitio define a sus contenidos, llamado minutodigital.com, un artículo firmado desde Bilbao y que se acompaña con varias fotos de una víctima de los golpes de los efectivos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado marroquí. En él se alude a "la revuelta" que durante los últimos días ha tenido lugar en la pequeña localidad atlántica contra "la prepotencia y la corrupción de las autoridades marroquíes", arremetiendo contra la presunta indiferencia de la prensa del estado español "que no ha publicado nada".



La alusión a Sidi Ifni no como ex colonia sino como "antigua ciudad española" ya denota desde el comienzo que la cosa no va por buen camino y a lo largo de las líneas que siguen las "perlitas" no dejan de sucederse. Se trata de identificar la situación de Sidi Ifni con la del Sahara Occidental. Se colige que es "el sultán" el responsable del enorme despliegue policial. Se alude a presuntas manifestaciones más o menos violentas que aquí habrían acaecido durante las elecciones legislativas de septiembre de 2007 (revisando la hemeroteca y mis notas, no doy con estos hechos... sí recuerdo, sin embargo, las movilizaciones en noviembre de 2007, durante la visita de los reyes de España a Ceuta y Melilla, cuando los vecinos salieron a las calles para reclamar la vuelta de la antigua potencia colonial ante el abandono de las autoridades de Rabat). De repente la culpa del "maltrato" ya no es del jefe religioso y político del país, Mohamed VI, sino que es del gobierno. Se cita de soslayo la cuestión portuaria en la base del diferendo. Se cuantifican a ojo de buen cubero los efectivos de las fuerzas de seguridad desplegados en 3.000 individuos. Se refieren hipotéticos atropellos de estos en su despliegue por la pequeña localidad. Se alude a "la honradez profesional" (sic) del canal de televisión qatarí Al Jazeera porque el pasado sábado anunciaron la cifra de ocho muertos que después se revelaron inexistentes y se asegura que "varias fuentes afirman que los gendarmes han causado muertos". Por último, el autor del artículo vuelve a incidir sobre la idea que ya vertía al principio, es decir, que "ninguno de los numerosos corresponsales españoles en Marruecos ha dado la noticia a sus agencias, periódicos de pago o televisiones".

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09.06.08
Una de las cosas que suelen destacar aquellos que visitan Marruecos es la pléyade de antenas parabólicas que proliferan – a modo de champiñones – en los tejados a lo largo y ancho de la geografía marroquí. No exclusivo ni mucho menos del Reino Alauí, este hecho sería una suerte de común denominador en los “países en vías de desarrollo”, valiéndonos de la nomenclatura al uso hace ya algunos lustros. El precitado fenómeno cobra una especial amplitud en el denominado “mundo árabe y musulmán”, desde Kabul hasta Nouakchott pasando por Teherán o la franja de Gaza, sin excepción. Las causas de tal sobreabundancia de parabólicas son muchas y variadas. Durante los últimos años, al hilo del surgimiento del fenómeno Al Jazeera y de las evoluciones de Ousama Ben Laden, muchas de las teorías que tratan de justificar un tal exceso de parabólicas aluden a la necesidad de la “opinión pública árabe” de informarse a través de fuentes libres e independientes que escapen al control informativo ejercido por sus respectivos estados.



Sin descalificar ni mucho menos este argumento, no hay que desdeñar la influencia que ejercen otro tipo de factores como, por ejemplo, la pésima calidad y pobres contenidos de los canales de televisión autóctonos, así como el influjo y la seducción de lo foráneo en estas partes del mundo. Más allá de esa presunta adicción de “los árabes” por los canales de información en la lengua del Profeta, sondeos más concienzudos demuestran que la gente se vuelca mayormente hacia contenidos menos elevados y mucho más mundanos. Los programas estrella con el presentador carismático de turno, los últimos estrenos cinematográficos o los clásicos de toda la vida, las series de moda y los canales musicales, tanto orientales como occidentales, se llevan la palma. El fútbol, principalmente La Liga, el Calcio y la Premier Leage, cuentan por centenas de miles sus adeptos “árabes” y “musulmanes”.

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04.06.08
Fue Malika, la hija mayor del general golpista Mohamed Oufkir, la que mostró el camino al resto de su familia en 1999 con la publicación de su primer libro, La prisionera, donde relataba la tragedia de la que fue víctima ella misma junto a su madre y hermanos, una de las páginas más negras de la historia de Marruecos. Le siguieron Los jardines del rey, firmado en 2000 por su madre Fatema, y, en 2003, Los invitados, de Raouf Oufkir, único hijo varón del general, hasta que en 2006 la propia Malika sacaba su segundo libro, La extranjera.

Portada libro Malika Oufkir, La vie devant moi . Une enfance dans les prisons de Hassan IIComo si cada uno de los miembros de la familia Oufkir tratase de exorcizar sus demonios y liberar su ira, cada uno aportaba en estas obras su particular visión de la punición de la que fueron objeto por el complot al encuentro del que era hombre fuerte del régimen de Hassan II. El fracaso de la intentona golpista contra el avión del monarca unido a la sed de venganza de éste les llevó a pasar diecinueve años de reclusión, torturas, suplicios y sufrimientos en algunas de las más tristemente duras y célebres prisiones del Reino Alauí durante una época que ha pasado a la historia como los "años de plomo".

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04.06.08
Enfrentarse regularmente a un ejercicio de escritura ante una hoja en blanco a sabiendas que uno va a ser leído por otros es todo un desafío. El rigor que día a día tratamos de ejercer los profesionales de la radio no tiene parangón, desde mi punto de vista, con lo transcrito. Tecleadas en nuestros ordenadores y volcadas a un servidor informático para que queden ad aeternum en el ciberespacio, todas y cada una de nuestras palabras serán, sin duda, observadas con lupa, deconstruídas y analizadas.

No busco gustar a todos. No busco la complacencia ni la adulación. Tampoco persigo insistir en lugares comunes ni ser un adalid del pensamiento único o aquellas ideas comúnmente compartidas por la mayoría. Desde la honestidad, tratando de atender a las razones de unos y de otros, y sin ocultar mi posición, a través de Tamazgha-Euskadi pretendo verter mis reflexiones, percepciones y valoraciones sobre aquellos temas que, desde mi particular posición, me son cotidianos y comunes.

Aquí podréis encontrar sujetos que no siempre tienen cabida en la radio, cosas curiosas, experiencias muy personales o incluso análisis sobre cuestiones de toda índole. Mi objetivo, romper la barrera de la indiferencia y acercar a todos vosotros otras realidades, enriqueciéndonos los unos a los otros en un ejercicio dialéctico interactivo basado en el intercambio de puntos de vista sobre la base del respeto mutuo. Bienvenidos sean todos aquellos que quieran compartir conmigo esta experiencia.

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David Alvarado
Ourensano de nacimiento, llegué a Rabat en octubre de 2003 para terminar mi tesis doctoral en Ciencias Políticas. Cumplido el trámite, con la convicción de que todavía me quedaba mucho por ver y aprender, decidí quedarme. Desde marzo de 2005 soy el corresponsal de Radio Euskadi en el Magreb.

En alusión al título de este blog, Tamazgha es la denominación con la que el pueblo autóctono del norte de África, los beréberes, se refieren a su tierra. ‘Magreb’, la apelación más extendida, significa literalmente “occidente árabe”, aplicada en su momento por los descendientes de Mahoma venidos desde la Península Arábiga en contraposición al ‘Machreq’, el “oriente árabe”.

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