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30.05.08

http://www.amnistiacatalunya.org/edu/humor/mafalda/mafalda-03.gif

Por Ígor Fernández

¡Ah, cómo añoro mi infancia! Aquellos días en los que la mayor responsabilidad era colorear el dibujo de un payaso sin salirse de la raya, en los que el verano era casi una década de crema en la nariz y rasponazos en la rodilla, y el girar del mundo no era ni de lejos tan importante como el de un balón. Todo se resumía en hacer “como que yo era...”, en decir “” o “no” cuando así nos salía y en saber muy bien por qué... Pregunte el lector a cualquiera, que la infancia ha sido siempre descrita como un periodo de extrema felicidad en el que, por definición, el cuidado del niño o la niña es la tónica, en pos del crecimiento personal.

Sin embargo, si nos despojamos por un momento del romanticismo literario de peluche, y la sensación pegajosa de helado en los dedos, la infancia se convierte en otra cosa. Como en todo proceso de socialización (piensen en las veces que han tenido que sumarse a un grupo nuevo con una cultura distinta, como la familia de la pareja, por ejemplo) el individuo se ve forzado a adquirir las conductas y normas de ese grupo, para lo cual debe, por norma general, privarse de saciar ciertos impulsos. Sé que lo que sugiero no es políticamente correcto, pero a veces una visión diferente nos plantea reflexiones interesantes. Si prestamos atención, en el proceso ontogenético de crecimiento de un niño, nos encontramos una sarta de estrategias, desarrolladas por el niño para acceder a lo que necesita. Por ejemplo, la sonrisa de un niño ante la carantoña de un adulto tiene como función crear el vínculo que va asegurar la provisión de comida y cobijo, del mismo modo que el “portarse bien” de los adultos, no es otra cosa que el premio ante la inhibición de la espontaneidad. Sé que suena frío y un tanto demagógico, pero los niños en todas las partes del mundo han de renunciar a parte de sí mismos para obtener del grupo lo que va a asegurar su supervivencia.

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28.05.08

http://www.msc.es/ciudadanos/proteccionSalud/adolescencia/img/activ30.gif

Por Rosalia Peña Sarmiento:

La alimentación de los hijos es un tema que a la mayoría de los padres le preocupa y ocupa. Unas veces porque- desafortunadamente no se tienen recursos suficientes; otras teniendo aún una gama de  posibilidades, y siendo la elección y responsabilidad en sí misma una oportunidad de aprendizaje y disfrute para toda la familia, por diferentes causas,  puede convertirse en un auténtico calvario.

Cuando de alimentos se trata las preguntas recurrentes se inclinan por el qué y cuánto. Carlos González en su libro “ Mi niño no me come” hace reflexionar sobre todo en el segundo aspecto, en estrecha relación con el primero, y desde su título mismo nos plantea un reto no sólo lingüístico: no me come, por no come. Siguiendo algunas de las ideas de este autor y el objetivo de estas líneas llegamos a algo más profundo, de lo que no siempre somos conscientes: el cómo y para qué. Y digo esto, porque a veces se centra la atención más en el qué y cuánto. Por ejemplo, muchas de las conversaciones de los padres, sobre todo en los primeros meses de vida de los niños – incluso con cierto sentido competitivo- se centran en lo que come, cuánto pesa o mide, y aunque eso evidencia un elemento de crecimiento en el niño que padres y pediatras siguen de cerca, es saludable también un intercambio sobre el cómo se hace,  ese disfrute y relación padres- hijos para dar sustento a estos últimos. ¿ qué alimento priorizar, entonces?

Llegado a este punto, quiero subrayar la importancia de lo que Isabel Menéndez ha designado en su libro homónimo como alimentación emocional, pues evidentemente como afirma la autora “el acto de alimentarse está íntimamente ligado, desde los primeros momentos de la vida, a la construcción de las emociones. Casi todos los conflictos de nuestro mundo interno tienen un reflejo en el modo en que nos alimentamos”. Y por supuesto va mas allá de si fruta, verdura, carne....Transmitimos también en ese acto de satisfacción biológica, nuestras alegrías, esperanzas, manera de relacionarnos, la angustia, la impaciencia...porque precisamente, las emociones están en la vida misma y el acto de alimentarse no es químicamente puro.

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26.05.08

www.locosporlatele.net

Por Jon Berastegi:

El pasado viernes y gracias a la invitación de Lontzo Sainz Nieto, director de eitb24, los componentes del equipo Sycom Training System, tuvimos la feliz oportunidad de visitar las nueva sede de eitb, ubicada en Bilbao.

Esta nueva sede está compuesta por una superficie total de 31.000 metros cuadrados, la cual acoge a más de 600 trabajadores y profesionales de los distintos medios de comunicación que componen EiTB (televisión, radio y la división de Internet).

Dos trabajadoras de eitb, nos hicieron de cicerón, y en todo momento nos hicieron sentir parte de ese gran entramado, tratando de resolver todas nuestras incógnitas y dudas.

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23.05.08

http://www.kalipedia.com/kalipediamedia/lenguayliteratura/media/200704/17/lenguacastellana/20070417klplyllec_225.Ies.SCO.jpg

Por Rogelio Fernández Ortea

Y digo esto porque en las últimas semanas estoy empezando a sentir cosas que yo oía a mis mayores, cosas que hacían referencia a echar de menos otra forma de vivir, otra forma de ser, de recordar tiempos pasados. De echar de menos, en mi caso, la educación, la urbanidad, la cortesía, la politesse, como dirían los franceses.

Me resulta complicado entender cómo dos personas que se cruzan por un pasillo solitario, solas ellas dos en un corredor tan estrecho que casi obliga al roce al pasar, no se saludan, sólo esquivan la mirada y pasan sin reconocerse como personas con un saludo. Me produce tristeza cuando entro o salgo de un vestuario, de una sala de dentista o donde diantre (s) me encuentre con otras personas y que mi saludo se quede huérfano de respuesta, despojado de uno de sus fundamentos, de una de sus ilusiones, de una contestación afable, educada, de un simple hola o de un adiós. Me produce “rabia” cuando entro en un comercio y la persona que está dentro del establecimiento, supuestamente para atender al cliente, para satisfacerle, para entablar una relación de venta con él, conmigo, se da la vuelta justo en el momento en que me ve, con una expresión de indiferencia, incluso, en algunas ocasiones, de desagrado diría yo, y me deja solo en la entrada de la tienda, de la oficina, de la recepción, con la sonrisa helada en mi boca. Siento mucha pena cuando veo que hoy en día se te estropea el coche en la mitad de la ciudad y nadie te presta su apoyo para retirarlo de la calzada... y tengo que dar gracias a Dios de no tener esos jefes o jefecillos que entran a sus puestos de trabajo sin un “buenos días... ¿cómo estás?” o un simple hola, personas que no son capaces de reconocer, con un saludo, la presencia de las personas que trabajan bajo su dirección.

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21.05.08

Por Igor Fernández.

Más sencillo ¿qué hay aquí?Dicho así, este lema presenta la verdad como algo digno de ser honrado. De hecho, desde que los seres humanos se han agrupado y han tomado conciencia de ello, los individuos han tenido que plegarse a las normas que el grupo impone como reglas de conducta, y por tanto moral, mientras estaban locos por saber qué narices era LA verdad. Platón y su caverna, Descartes, Kant, en occidente, el peligro de los sentidos del budismo, la verdad existencial del hinduismo...

No es mi intención hacer un discurso filosófico con respecto a la verdad o la moral, porque de por sí estos términos se escapan a mi capacidad y entendimiento. Digo esto porque, según la Real Academia de la Lengua Española, “la” es un artículo demostrativo cuya función principal es asociar el contenido semántico del sustantivo al que acompaña con un referente concreto, consabido por los interlocutores. Es decir, que para hablar de LA verdad, LA realidad, preferiría conocerla, por lo que me permitiréis que haga hincapié en la parcela de verdad que yo interpreto.

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19.05.08

www.ciudadredonda.org/

Por Jon Berastegi:

Nos gustaría traer a estas líneas un debate común existente en nuestras reuniones: ¿Cuál es la diferencia entre emoción y sentimiento? ¿Se trata del mismo proceso en diferentes fases? Para poder responder he repescado varias de las teorías explicativas realizadas por Antonio Damasio.

Damasio rompe la baraja y afirma que aunque algunos sentimientos están relacionados con las emociones muchos no lo están. Todas las emociones generan sentimientos si uno está despierto y alerta, pero no todos los sentimientos se originan en las emociones.

Por ello, como hemos podido leer en diferentes Post, ante una emoción, la persona sufre un cambio del estado corporal externo e interno. Estos cambios están siendo señalados continuamente en el cerebro a través de terminales nerviosos. Estos circuitos se inician en la cabeza, cuello, tronco y extremidades, atraviesan la médula espinal y el bulblo raquídeo y el tálamo, viajando hasta el hipotálamo, las estructuras límbicas y varias cortezas somatosensoriales.

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16.05.08

http://www.suol.fi/raamattunet/eutanas1.jpg

Por José Luis Orella Unzué:

La sociedad civil española hace algunos años ha vivido con intensidad agónica, varios casos de eutanasia como los de Ramón Sampedro, Jorge León que murió a los 53 años en el 2006, Madeleine Z que a sus 69 años se quitó la vida en su casa de Alicante o Inmaculada Echeverría de 51 años que vivía atada a un respidor en un centro sanitario granadino.

Hace algunos días en los medios de comunicaciones franceses y europeos ha saltado a las primeras páginas la petición de ayuda, la muerte y la autopsia tras su deceso de Chantal Sébire. La muerte de esta ciudadana francesa, no atendida por la justicia, no ha hecho reaccionar al gobierno francés de Fillon. Más aún, el fiscal de Dijón, Jean Pierre Alacchi ha concluido que esta profesora de 52 años, madre de tres hijos y víctima de un tumor que le deformó el rostro y le causaba grandes dolores, no murió por causas naturales sino por la ingestión de un potente barbitúrico de uso veterinario. Otro caso más reciente está ahora de actualidad, el de Clara Blanc, una mujer de 31 años de Montepellier que sufre el síndrome de Ehlers-Danlos, es decir, una degeneración hereditaria que lleva a la disminución de los tejidos que sostienen la piel por falta de colágeno y que ha escrito al presidente Sarkozy y a la ministra de sanidad, Roselyne Bachelot, para que impulsen un referendum sobre “el suicidio asistido o el derecho a la eutanasia activa”.

En el entorno vasco emocionalmente afectado por esta situación, se han organizado unos “Diálogos de ética, humanismo y ciencia” patrocinados por Osakidetza y Caja Laboral y que se están celebrando durante los meses de abril y mayo.

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14.05.08

Por Igor Fernandez

Variante Ovoide de la Desocupación de la Esfera, Jorge Oteiza. Bilbao.Regulación emocional, manejo del estrés, formación en competencias emocionales... Los esquemas de conocimiento a los que estamos acostumbrados se refieren a la incorporación de técnicas, estrategias, fórmulas, trucos, con los que manejar las emociones que nos asaltan, nos manejan y desvían por derroteros indeseados. En las sociedades en las que vivimos, en el mundo occidental por lo menos, el desarrollo personal parece no tener fin en cuanto a adquirir nuevas formas de resolver viejos problemas. La información está por todas partes y al alcance de quienquiera que desee conocer, descargar, utilizar, completar el conocimiento.

Se dice que el saber no ocupa lugar, y sin embargo, desde otras perspectivas sobre el entendimiento del ser humano, otros paradigmas, el vacío es necesario para que la energía interior pueda fluir. Sé que esto puede sonar un tanto místico, espiritual, desconocido y alejado del modelo científico, sin embargo es perfectamente reconocible si lo ponemos en otras palabras. La sensación familiar que tenemos cuando por fin optamos en una de esas disyuntivas tan difíciles de resolver en un momento determinado, cuando nos deshacemos de trabajos opresivos, relaciones insanas o actitudes que nos tienen como “presos” en una situación. Esa sensación de estar vivos de nuevo es fiel reflejo de cómo nos “desbloqueamos”, como si se levantara un dique que frenaba el fluir natural de un río.

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12.05.08

www.kingstraining.com/Por Jon Berastegi:

La institución educativa y más concretamente un Centro Educativo posee una estructura empresarial en donde se pueden diferenciar los diferentes roles que componen las personas integrantes de dicho sistema.

Las familias pueden ser interpretadas como los clientes de la empresa, el profesorado y agentes encargados de la educación no formal como los trabajadores y trabajadoras, el equipo de dirección, como el órgano de toma de decisiones y el alumnado como el producto a realizar.

Desde la perspectiva de la Inteligencia Emocional, defendemos que cualquier organización empresarial a fin de satisfacer las demandas de sus clientes y producir un buen producto, tanto la dirección como los trabajadores y trabajadoras deben desarrollar una serie de competencias emocionales básicas.

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09.05.08

Por Igor Fernández

En otras palabras ¿pensamos peor cuando sentimos determinada emoción? ¿en qué estados de ánimo pensamos mejor? No sólo hablamos de pensar con claridad, sino de cómo nuestras emociones influyen en otras llamadas 'funciones ejecutivas', aquellas que se han considerado siempre definitorias de la inteligencia: planificación, atención, inhibición, concentración... U otras como la memoria y el lenguaje.

Son fáciles de traer a la memoria situaciones en las que no hemos podido emplearnos a fondo por estar bajo el influjo de las emociones: aquella vez que no me acordaba del nombre de mi calle, o la temporada en que era incapaz de tomar la iniciativa o planificar ni siquiera...Las vacaciones.

 La explicación del secuestro emocional ya la conocemos: por razones individuales e históricas, aprendemos a percibir ciertas realidades como altamente peligrosas, desafiantes, etc. de tal modo que reaccionamos ante dichas situaciones sin la mediación normal de la razón, como ante una llama cuyo calor excesivo empezamos a sentir. En estas situaciones se hace real el cinematográfico y beligerante “primero dispara y luego pregunta”. En esos momentos, nuestro pensamiento parece apagarse, dejando paso a reacciones emocionales (con sus componentes fisiológico, cognitivo y emocional) más primarias que hemos aprendido, son necesarias y efectivas.

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07.05.08

http://farm1.static.flickr.com/29/36734302_0576e6af96.jpg

Por Pello Biain González

Siendo presidente de la Asociación de Padres del colegio de mi hijo, he tenido que participar en la elaboración de un plan de convivencia. En ese plan había que plasmar y concretar los valores y actitudes que hay que desarrollar e impulsar en toda la comunidad educativa (padres, docentes, alumnado...) a lo largo de todas las etapas educativas. Era, por lo tanto, algo muy relacionado con las emociones.

Tengo que confesar que la elaboración del plan fue una experiencia gratificante, no sólo por el hecho de trabajar en equipo con otros padres y docentes, sino porque, en la práctica, ese plan debería tener como objetivo sacar lo mejor de nuestros hijos y fortalecer las emociones que faciliten la convivencia en la escuela para encauzar de alguna manera las relaciones, conflictos y conductas de la escuela.

Pero también me di cuenta de que los valores sobre los que se construye la convivencia humana no pueden encerrarse en un proceso de calidad o en un plan temporalizado y repleto de objetivos, acciones y estrategias. La compasión ante el sufrimiento de los otros, la generosidad, la autoestima, el respeto a la vida ajena como respeto de uno a sí mismo... son las semillas de la convivencia y hay que sembrarlas en casa, en la escuela (y en todas las asignaturas) y en todo momento. Y regarlas. Y dejarlas crecer. Y esperar.

Esperar a ver si de esas semillas maduran personas sensibles, libres y (auto)críticas. Si lo conseguimos, se que los alumnos se darán cuenta de que, “una vez abandonaron la escuela, pero que la escuela nunca los abandonará” · Esta frase es del músico Andy Partridge, del grupo XTC, y la encontré en el libro Traizioak de Iban Zaldua.

¿Usted qué opina?

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05.05.08


Por Rogelio Fernández

¿Qué tiene que ver la Inteligencia Emocional en la dirección de empresas?, ¿por qué las organizaciones se deben preocupar de esta disciplina?, ¿por qué ahora?... Estas son algunas de las preguntas que podemos plantearnos al pensar en introducir los principios de la Inteligencia Emocional (IE) en las empresas.

Nos encontramos en un momento en el que el estudio de la persona que trabaja en las organizaciones se está convirtiendo en algo clave para el desarrollo empresarial y social en la llamada Sociedad el Conocimiento. Tras años en los que las teorías sobre la gestión han pasado de estar centradas en la organización de tareas, y después de que la Psicología se adentrara en el estudio de la persona dentro de la organización, nos encontramos en un momento en el que se hace necesario el reconocimiento de la emoción como parte intrínseca al ser humano y a la toma de decisiones racional, en definitiva, conciliar razón y emoción y reconocer la influencia de ésta última en los procesos empresariales.

En los primeros años del milenio, los desafíos a los que se enfrentan las personas dentro de las organizaciones son, entre otros, la necesidad de afrontar grandes y rápidos cambios; ser creativas a fin de desarrollar la Innovación; manejar cantidades ingentes de información; estar motivadas y comprometidas; ser capaces de trabajar eficaz y eficientemente en equipo, y además conciliar todo esto con su vida personal y familiar. Además, las organizaciones como tales deben sobrevivir en una economía global donde las estrategias de costes cada vez son más difíciles de mantener, con lo que deben generar valor añadido basándose en la Innovación y sustentándose en capacidades de sus trabajadores como son la creatividad o el manejo y desarrollo de las TIC.

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Blog sobre Inteligencia emocional elaborado por expertos de la consultora Sycom, con la colaboración del Cluster del Conocimiento de Euskadi, el Centro NewCon (Univ. Deusto) y EiTB.
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