![]() |

“Que el amanecer del año 2008 nos introduzca en el ensueño de la nueva geografía humana hecha de luz, reto y compromiso a fin de poder superar los laberintos que nuestras sociedades construyen cuando no interpretan el mensaje divino que se esconde más allá de las estrellas”
José Del Rey Fajardo S.J.
(leer más)Por Olatz Elizondo.
En estas fechas de navidad, padres y amigos que tienen hijos, sobrinos y que celebran estos días y realizan regalos, comentan las dudas a la hora de comprar dichos regalos (estas dudas son las mismas en fechas de cumpleaños etc., pero por el “boom” de la oferta de estas fechas, se agudizan). Se hacen preguntas tales como: ¿Qué es conveniente comprar?, ¿El regalo es una herramienta para jugar o para educar?...

Por Jon Berastegi:
En esta semana, al igual que las 51 anteriores de este mismo año, una ocupación ronda mi cabeza: Escribir el Post de la semana en el Blog de Inteligencia Emocional de eitb.
Varios son los temas que podrían haber ocupado el titular de este Post, pero al considerar este post como el último del año, con vuestro permiso he creído oportuno realizar una pequeña autorreflexión.
Desde el blog de inteligencia Emocional queremos desearos unas felices navidades a todos los que nos leéis y por supuesto, a todos los que colaboráis con nosotros.

Que vuestros mejores deseos se cumplan siempre, no sólo en Navidad.
Feliz Navidad, Merry Christmas, Zorionak, Bon Nadal, Joyeux Noël, Feliz Natal, Buon Natale, Frohe Weihnachten, Prettige Kerstdagen
Por Igor Fernández
Llevo algún tiempo pensando en una pregunta –bueno, varias- que me rondan la cabeza a raíz del proceso de desarrollo de mis capacidades emocionales: “¿cuándo es suficiente?, ¿cuándo puedo considerar que ya he llegado allí donde me proponía en el manejo de mis emociones?, ¿cuándo dejaré de preocuparme por ellas para disfrutarlas?”
Es curioso, pero las personas que estamos habituados a tratar con otras personas, quienes nos relacionamos inevitablemente debido a nuestra profesión, o simplemente a una inclinación natural al otro, a veces no podemos dejar de pensar en cómo es nuestra vida, en cómo nos van las cosas, en lo que es mejorable, en lo que hacemos mal y lo que podríamos conseguir si esto o lo otro…
No hace mucho, tuve una conversación con un amigo mío que me increpaba por mi profesión (soy psicólogo), y me decía aquello que he oído muchas veces, así como cualquiera que se dedique a este trabajo: “¡es que los psicólogos pensáis que todo el mundo necesita terapia, sois unos comecocos!”. En aquella conversación -que no discusión- fueron necesarios unos largos minutos para transmitir una idea que me gustaría traer aquí, porque no deja de ser una cuestión no carente de cierto trasfondo de realidad.

Por Jon Berastegi:
En el Post anterior hacíamos eco de la crisis actual vivida en la Educación y sus limitaciones. Coloquialmente solemos definir crisis, como un estado de incapacidad que nos impide hacer frente a los retos que nos acompañan.
Sin embargo, el vocablo crisis, en su significado etimológico de origen griego, responde a “replantear la cuestión” o “puesta en marcha”. Por ello el ideograma chino que ilustra este concepto lo componen dos figuras: peligro y oportunidad.
Cada crisis no sólo trae peligros sino también oportunidades. Martin Luther King. En este justo momento la escuela está ante la gran oportunidad de promover un cambio, un cambio en el cual la persona sea el referente más decisivo de la Educación. De ahí que nuestro gran objetivo psicopedagógico esté dirigido al desarrollo integral de la persona.
Dentro del desarrollo integral de la persona, no deberíamos obviar la importancia del bienestar emocional de la persona. Ante esta cuestión la escuela tiene un amplio abanico de posibilidades de intervención educativa:
Por Olatz Elizondo
“ Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas. “
(Defensa de la alegría, Mario Benedetti)
Navidad……, compartir, discusiones, amor, consumismo, regalos, creencias, religión, ritos paganos, lazos familiares, compromisos, canciones, costumbres, preguntas, razones, sentimientos, reunión, adornos, gastos, reyes magos…
En estas fechas, tanto los adultos, jóvenes y niños andamos un poco revueltos, nerviosos… En muchos adultos sube el nivel de estrés y ansiedad por las reuniones familiares, gastos económicos…
Los niños y los jóvenes también suelen estar nerviosos por las vacaciones, regalos y compromisos familiares. Suelen poner en jaque la paciencia, la autoridad y el modelo educativo de los padres y además en estos días suelen ser el objetivo del ideario consumista.
Por Rogelio fernández
Acabo de participar en unas jornadas de formación de formadores en una metodología que el Clúster del Conocimiento y la Diputación Foral de Gipuzkoa han puesto a disposición del Consorcio para la Inteligencia Emocional en Organizaciones de Euskadi. Han sido más de 100 horas dedicadas a las emociones en las empresas viendo la manera de desarrollar las competencias emocionales de los trabajadores vascos, y lo que más me ha llamado la atención no es la metodología en sí, sino la calidad de las personas que han participado en dicho curso.
Mucho se habla de las diferentes formas de avanzar en la mejora de la IE (Inteligencia Emocional), de los diferentes enfoques que exiten como los que postulan Mayer, Salovey y Caruso, Daniel Goleman o Reuben Bar-On... las del CASEL, las de EI Consortium o las que se han desarrollado en Euskadi; de los diferentes ámbitos de actuación en los que se puede aplicar este constructo, como es la educación, la familia, las organizaciones o el social. Sin embargo, muy pocas veces nos hemos parado a pensar en las personas encargadas de formar, de contribuir a sensibilizar y desarrollar los conocimientos, las habilidades y las actitudes necesarias para conseguir mejorar las destrezas emocionales.

Por Igor Fernández
Sé que suele concluírse con una pregunta, en lugar de comenzar por ella, pero supongo que cualquier conclusión a la que se llegue está precedida, inevitablemente, por una duda. A la que hoy me refiero es ¿es necesario un entorno concreto para poder relacionarnos de forma emocionalmente inteligente? Pensadlo por un momento.
Lo cierto es que llevamos mucho tiempo tratando cuestiones relacionadas con el "cómo" del trato con otras personas y con nosotros mismos, y por unas líneas, me gustaría llevar a atención al "dónde" de estos procesos. Hemos hablado de competencias emocionales, necesidades, empatía, auotestima, agresividad, resolución de confictos, comunicación, gestión emocional... Hemos considerado aplicar en muchos casos, algunas de las sugerencias que en estas líneas hemos encontrado: nos proponemos relajarnos, prestar atención a las emociones de los demás, observándolos y tratando de entenderlos, e incluso ponemos nuestro esfuerzo en no hablar con palabras que puedan sonar raras, como empatía o asertividad; todo con la intención de acercarnos emocionalmente a los demás, y aún así, esos demás, los otros, se resisten a nuestro comprensivo y conciliador encanto. Parece de todo punto incomprensible que no nos escuchen, ¡cómo se atreven!... Yo recuerdo entonces una elocuente poesía de Mario Benedetti, titulada Oda a la Pacificación, y pienso en que, a veces, se nos olvida que lo que tan bienintecionadamente tratamos de hacer, tiene que darse en un contexto en el que, como mínimo, se hable un lenguaje común.
.jpg)
Por Jon Berastegi:
Los expertos opinan que la escuela como institución está ante un gran Reto, un difícil pero necesario Reto: El reto de la escuela del Siglo XXI: Un cambio importante en la Acción educadora a fin de promover el desarrollo integral del alumno.
Ante este gran reto, los responsables de su consecución pueden considerar (y a menudo lo hacen) que los medios con los que disponen no son los necesarios para afrontar con calidad este reto, generando así un estrés negativo que bloquea el objetivo, frustra y genera desilusión y ansiedad.
A fin de analizar la situación actual en la cual vive la Educación y poner medios para la consecución de este reto, a continuación se exponen varias de las limitaciones que los educadores quieren hacer llegar y de esta guisa nos puede ayudar a comprender las actuales dificultades a las que la Educación se enfrenta:
Por Igor Fernández
Hace aproximadamente un año que nos escribimos y nos leemos en este espacio, y yo empiezo a sentir cierto aprecio, no sólo por espacio en sí, sino, inevitablemente, por todas las personas que leen y escriben estos pedacitos de experiencia. Y supongo que por esta razón, cada vez presto más atención a los datos de audiencia de este blog, de dónde nos leéis y escribís, y demás cuestiones curiosas al respecto (curiosas para quien os escribe estas líneas, no precisamente ducho en los misterios de la informática). Y supongo también, que, de algún modo, al comprobar la enorme repercusión, no puedo por menos que sentirme orgulloso e ilusionado. Ilusionado para seguir tratando de aportar lo que esté en mi mano a nuestro interés común por las relaciones entre las personas, y la esperanza de conseguir que cada día sean más enriquecedoras, que nos hagan crecer y ser más felices…
Sin embargo, nuestra forma de afrontar este tema, no deja de ser una visión, una manera de traer lo que vivimos en el trabajo, en nuestra propia experiencia, y ésa, en mi opinión, es la manera de conseguir que realmente estas líneas tengan el valor que hoy tienen. Me explico: durante este año, he escuchado un comentario recurrente, cuando a mis amigos, o familiares, les he animado a hacer comentarios en la casilla que hay a continuación: “¿Yo cómo voy a escribir ahí?” a lo que yo suelo responder “¿y por qué no?”- “Hombre, me da cosa, ¿cómo voy a aportar algo? ¡Con el nivel que hay!”. No sé si a algún lector le sonará esta respuesta, pero yo la he escuchado unas cuantas veces durante estos meses. Entonces una reflexión viene a mi cabeza y pienso: ¿por qué, estas personas que saben tanto sobre emociones y su manejo, creen que no pueden aportar nada? Quizá tiene que ver con la timidez, a pesar de la posibilidad de firmar con el nombre que uno quiera, pero a veces, da la sensación de que hay algo más. ¿Qué creencias tenemos que no nos permiten hablar de lo que conocemos tan bien? En otras palabras ¿a qué tenemos miedo? ¿Quién pensamos que nos va a juzgar y de qué manera? Yo empleo este espacio para dar una referencia conocida, pero esto mismo nos sucede en muchos ámbitos.

Por Javier Riaño
El verbo aprender soporta bastante mal el imperativo. Aversión que comparte con otros verbos: leer, amar, soñar, imaginar, inventar, innovar…Podemos intentarlo convencidos de su necesidad. Podemos exigir “¡Aprende! ¡Sueña! ¡Imagina! ¡Lee! ¡Innova!”
¿Resultado? NINGUNO.
Para aprender empezamos por el “no sé qué es lo que no sé” “no sé para qué lo necesito” para llegar al “me lo sé sin pensarlo” que dice mi hija. Rogelio Fernández, nos propuso el otro día un ejemplo muy clarificador relativo idiomas. Aprendemos idiomas comenzando de una forma un tanto “traumática”: oferta de empleo “se exige inglés fluido”; la bibliografía sobre nuestro tema favorito, en nuestro idioma materno, no existe; peor aún, conocemos a gente con la que no podemos comunicarnos por nuestra falta de recursos.
...Y, entonces, nos damos cuenta de nuestra incompetencia. En este momento decidimos tomar medidas: con algunos años más y con algunos miles de euros menos, después de muchas horas, esfuerzos, y conversación, aprendemos a perpetrar (perdón, a practicar) y luego a expresarnos en ese idioma (más o menos) con cierta corrección. Con estos rudimentos idiomáticos, mucha dedicación y la paciencia de nuestros interlocutores, alcanzamos finalmente nuestro objetivo: hablar el idioma de manera fluida y automática.

Por Jon Berastegi:
Uno de los temores más importantes que ha abrigado al Ser Humano en su Historia, ha sido el temor a dejar de existir, es decir el temor a la muerte. “Lo más temible es la muerte, ya que es el fin”. Aristóteles.
A muchos de nosotros nos resulta desagradable el tema de la muerte. La mayoría evita especialmente hablar de la suya propia; ni siquiera pensar en ella. Aún así en la sociedad de la información en la que vivimos, las películas de cine, la televisión y los medios informativos y como no este propio medio nos saturan con escenas de personas que mueren de toda forma imaginable con imágenes e historias de muertes reales.
Como consecuencia de este bombardeo,la muerte de desconocidos puede llegar a parecernos como parte normal de la vida, pero cuando se trata de la de un Ser querido o de la nuestra, ya no nos parece tan normal. Somos conscientes que la vida humana puede llegar a ser demasiado frágil, ya que cada día miles de personas dejan de existir. Por ello al tomar conciencia que estamos sujetos a la ley de la muerte, nos infunde miedo, nos estremece y por supuesto nos provoca ansiedad.
RESOLUCION DE LOS CONFLICTOS - Vania Maldonado - 2008-10-10 06:52:40
IE y empresa - rosita - 2008-10-09 21:49:15
Acoso escolar y Educación Emocional - Barbara - 2008-10-09 18:48:06
Buen congreso de investigación sobre Inteligencia Emocional - marisela - 2008-10-07 02:17:57
LA COMUNICACIÓN FAMILIAR. Consecuencias en la adolescencia. (46)
Definiciones de Inteligencia Emocional (35)
EDUCACION EMOCIONAL, ¿POR QUÉ? (31)
Emoción vs. Sentimiento (24)
IE y empresa (18)
¿ANALFABETISMO EMOCIONAL? (17)
LA GESTIÓN EMOCIONAL. La frustración en la infancia (17)
LA RUEDA DE LA AGRESIÓN. Emociones que interfieren. (17)
Maltrato Emocional (16)
Septiembre 2008 (13)
Agosto 2008 (4)
Julio 2008 (8)
Junio 2008 (14)
Mayo 2008 (12)
Abril 2008 (13)
Marzo 2008 (10)
Febrero 2008 (16)
Enero 2008 (14)
Diciembre 2007 (13)
Noviembre 2007 (16)
|

Imprimir