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Inteligencia Emocional
09.05.08

Por Igor Fernández

En otras palabras ¿pensamos peor cuando sentimos determinada emoción? ¿en qué estados de ánimo pensamos mejor? No sólo hablamos de pensar con claridad, sino de cómo nuestras emociones influyen en otras llamadas 'funciones ejecutivas', aquellas que se han considerado siempre definitorias de la inteligencia: planificación, atención, inhibición, concentración... U otras como la memoria y el lenguaje.

Son fáciles de traer a la memoria situaciones en las que no hemos podido emplearnos a fondo por estar bajo el influjo de las emociones: aquella vez que no me acordaba del nombre de mi calle, o la temporada en que era incapaz de tomar la iniciativa o planificar ni siquiera...Las vacaciones.

 La explicación del secuestro emocional ya la conocemos: por razones individuales e históricas, aprendemos a percibir ciertas realidades como altamente peligrosas, desafiantes, etc. de tal modo que reaccionamos ante dichas situaciones sin la mediación normal de la razón, como ante una llama cuyo calor excesivo empezamos a sentir. En estas situaciones se hace real el cinematográfico y beligerante “primero dispara y luego pregunta”. En esos momentos, nuestro pensamiento parece apagarse, dejando paso a reacciones emocionales (con sus componentes fisiológico, cognitivo y emocional) más primarias que hemos aprendido, son necesarias y efectivas.

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07.05.08

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Por Pello Biain González

Siendo presidente de la Asociación de Padres del colegio de mi hijo, he tenido que participar en la elaboración de un plan de convivencia. En ese plan había que plasmar y concretar los valores y actitudes que hay que desarrollar e impulsar en toda la comunidad educativa (padres, docentes, alumnado...) a lo largo de todas las etapas educativas. Era, por lo tanto, algo muy relacionado con las emociones.

Tengo que confesar que la elaboración del plan fue una experiencia gratificante, no sólo por el hecho de trabajar en equipo con otros padres y docentes, sino porque, en la práctica, ese plan debería tener como objetivo sacar lo mejor de nuestros hijos y fortalecer las emociones que faciliten la convivencia en la escuela para encauzar de alguna manera las relaciones, conflictos y conductas de la escuela.

Pero también me di cuenta de que los valores sobre los que se construye la convivencia humana no pueden encerrarse en un proceso de calidad o en un plan temporalizado y repleto de objetivos, acciones y estrategias. La compasión ante el sufrimiento de los otros, la generosidad, la autoestima, el respeto a la vida ajena como respeto de uno a sí mismo... son las semillas de la convivencia y hay que sembrarlas en casa, en la escuela (y en todas las asignaturas) y en todo momento. Y regarlas. Y dejarlas crecer. Y esperar.

Esperar a ver si de esas semillas maduran personas sensibles, libres y (auto)críticas. Si lo conseguimos, se que los alumnos se darán cuenta de que, “una vez abandonaron la escuela, pero que la escuela nunca los abandonará” · Esta frase es del músico Andy Partridge, del grupo XTC, y la encontré en el libro Traizioak de Iban Zaldua.

¿Usted qué opina?

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05.05.08


Por Rogelio Fernández

¿Qué tiene que ver la Inteligencia Emocional en la dirección de empresas?, ¿por qué las organizaciones se deben preocupar de esta disciplina?, ¿por qué ahora?... Estas son algunas de las preguntas que podemos plantearnos al pensar en introducir los principios de la Inteligencia Emocional (IE) en las empresas.

Nos encontramos en un momento en el que el estudio de la persona que trabaja en las organizaciones se está convirtiendo en algo clave para el desarrollo empresarial y social en la llamada Sociedad el Conocimiento. Tras años en los que las teorías sobre la gestión han pasado de estar centradas en la organización de tareas, y después de que la Psicología se adentrara en el estudio de la persona dentro de la organización, nos encontramos en un momento en el que se hace necesario el reconocimiento de la emoción como parte intrínseca al ser humano y a la toma de decisiones racional, en definitiva, conciliar razón y emoción y reconocer la influencia de ésta última en los procesos empresariales.

En los primeros años del milenio, los desafíos a los que se enfrentan las personas dentro de las organizaciones son, entre otros, la necesidad de afrontar grandes y rápidos cambios; ser creativas a fin de desarrollar la Innovación; manejar cantidades ingentes de información; estar motivadas y comprometidas; ser capaces de trabajar eficaz y eficientemente en equipo, y además conciliar todo esto con su vida personal y familiar. Además, las organizaciones como tales deben sobrevivir en una economía global donde las estrategias de costes cada vez son más difíciles de mantener, con lo que deben generar valor añadido basándose en la Innovación y sustentándose en capacidades de sus trabajadores como son la creatividad o el manejo y desarrollo de las TIC.

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30.04.08

Por Rogelio Fernández Ortea

El otro día estuvimos reunidos unos amigos y surgió el tema de la innovación. Como sabían que yo me dedicaba a estudiar la Inteligencia Emocional, me espetaron, entre otras, las siguientes preguntas: ¿Cuáles crees que son las emociones que subyacen a la innovación? ¿Cuál es la emoción que la desencadena?, ¿es la ambición? ¿Qué emoción es necesaria para mantener la ambición?... Como ven, fue una buena batería de preguntas a las que yo contesté, más o menos de la siguiente forma.

En primer lugar, les dije, yo hablaría de sentimientos en lugar de emociones, ya que, aunque a veces se confunden por ser muy similares, la emoción es algo físico y el sentimiento es mental y considero que la innovación es más un proceso de la mente que del cuerpo.

En cuanto a los sentimientos que subyacen a la innovación, creo que deberíamos tomar el paradigma al que apunta la Inteligencia Emocional, que es la unión de razón y emoción en todos, o prácticamente todos, los procesos mentales. La innovación parte de la creatividad, de las nuevas ideas generadas que luego, mediante la razón, serán puestas en la practica dentro de los procesos productivos empresariales o en cualquier otro ámbito.

Para la creatividad es necesaria la emotividad positiva, sentimientos tales como el optimismo, la confianza o la esperanza. En definitiva, un entorno emocionalmente positivo que permita expandir la mente para que la creatividad surja. Esto no significa que el momento en el que se produzca al creatividad no sea un momento difícil, o de urgencia competivia, pero son necesarios los sentimientos arriba indicados para que la mente pueda volar hacia nuevas ideas.

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28.04.08

Por Olatz Elizondo Cuñado.

No quiero mostrarme pesimista, ni alarmista pero si quiero compartir con vosotros mi preocupación.

Ira, enfado, furia, reacciones violentas, culpabilidad. Últimamente priorizan todas estas emociones y acciones en muchos programas televisivos, telediarios, noticias…

Parece que el enfado superlativo, el malestar, vende; el amor, la amistad, la felicidad no.

No quiero que esas actitudes sean ejemplo de acciones “normales”, no quiero que las reacciones descontroladas sean ejemplos de reacciones adecuadas o aceptadas.

Tengo miedo de la pérdida de la MEDIDA de nuestras acciones y reacciones, y tengo miedo de que no sepamos discernir entre ENTENDER y ACEPTAR.

¿Porque se vende tanto todas estas ideas e imágenes negativas, desagradables loadas y ejemplificadas? ¿Que se quiere conseguir? ¿Que creencias se quieren desarrollar?

Se que hay programas que no utilizan estos estilos, programas educativos, informativos, divertidos… pero son unos pocos y en horarios a “rebuscar” o en domingos de horarios alternativos. No se emiten de lunes a viernes en horarios “de hora punta”.

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25.04.08

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Por Francisco Javier Bárez Cambronero .

Quisiera compartir con vosotros y vosotras estas reflexiones que me asaltan en un especial momento “emocional” en el que está inmersa mi vida (y por tanto, yo también). Un verdadero “torbellino emocional” a raíz de una serie de acontecimientos importantes que, como suelen acontecer en las vidas de las personas en diferentes momentos, marcarán el devenir de mi futuro. Soy muy consciente de ello.

Quizá, por eso, tengo esta necesidad de plasmar de forma escrita en este blog mis dudas, mis ilusiones, mis emociones……intensas y agolpadas emociones. y si, también de mis tristezas y de mis angustias, mis ansiedades, y mis impaciencias que también son otras emociones.

Os puedo asegurar que no siento el “vacío de empatía” (empathy gap) del que habla Daniel Gilbert, mi yo actual empatiza con el yo futuro, en mis visualizaciones “me veo como la persona que seré”. Ante todo buena persona, lucho día tras día por serlo (en un diario y emocionado homenaje a mi madre que fue quien me enseñó a vivir de una determinada manera… a ser buena persona), y no hacer daño a nadie conscientemente en una constante búsqueda de ser feliz y hacer feliz a todas las personas que me rodean, por lo que “estoy seguro” de cuáles serán mis futuras reacciones emocionales, a riesgo de equivocarme y, siguiendo a D. Gilbert, ser excesivo en mis predicciones (“impact byas”), algo que os aseguro no me importa, si no lo soy en el futuro, al menos hoy seré feliz soñándolo. No puedo, no quiero remediarlo, soy un soñador.

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23.04.08

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Por Yovanni Castro Nieto

Las próximas décadas que viviremos los seres humanos, van a estar muy marcadas por el desarrollo tecnológico, lo que indica que cada día las acciones que deberán afrontar las empresas serán más difíciles.

Esta reflexión viene al hilo, por un artículo que leí hace algunos días sobre el avance de la inteligencia artificial, en busca de igualar el desarrollo de los seres humanos, mediante la implantación de nanobot en el celebro de los humanos que al parecer los hará mucho mas listos para tener la capacidad de tomar decisiones racionales y emocionalmente equilibradas.

Está claro que la tecnología es una herramienta muy importante para el desarrollo y crecimiento de la empresa. Hoy en día, es utilizada para dispersar la operatividad diaria en una organización y seguramente está desplazando imprudentemente al ser humano en las actividades laborales, generando nuevos tipo de expansión.

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21.04.08

Por Rogelio Fernández

¿Qué creen ustedes que pueden tener que ver las palabras del título: cerebro, emociones positivas y creatividad estando en un aparado del blog dirigido a la empresa?

Pues precisamente que lo que hoy está siendo demandado en todas las organizaciones, instituciones y territorios, la innovación, la creatividad, tiene su sustrato en el proceso creativo de los seres humanos y esta habilidad, esta destreza de la mente, tiene su correlato en el cuerpo, en el cerebr y donde el principal protagonista son las emociones: son las emociones positivas las que más expanden la mente.

Esto último lo asegura Seligman en su libro La Auténtica Felicidad ( primer capítulo), donde dice, haciendo referencia a un estudio de Barbara Fredrickson, que la emotividad positiva en las personas hace que [...] nuestra actitud mental sea expansiva, tolerante y creativa. Estamos abiertos a nuevas ideas y experiencias. En otras palabras, la creatividad se fundamenta en las emociones positivas que expanden la mente.

Con esto no quiero decir que la creatividad no se de en entornos difíciles y en momentos en los que la realidad necesite urgentemente nuevas soluciones o nuevos productos. Lo que significa es que, en todo caso, serán necesarias las emociones positivas, entre las que se encuentran el optimismo y la esperanza, para encontrar nuevas soluciones a un problema dado, las que contribuirán a nivel cerebral la potenciación del pensamiento creativo.

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18.04.08

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Por Pello Biain González

Tú nos dabas latín en el Instituto y tu nombre era… Santos. Hombre pequeño y serio, y fumabas cigarrillos Jean mientras nos explicabas las declinaciones. Aquella mañana de 1979 nos llegó una terrible noticia: un joven que estudiaba en un Instituto estaba haciendo dedo y su profesora de física lo cogió. Cuando iban los dos en el coche, el joven asestó un navajazo a su profesora y la dejó gravemente herida. El motivo también se corrió rápidamente: por lo visto, la profesora suspendía continuamente al alumno aunque los exámenes estuvieran bien hechos, y éste hizo lo único que podía hacer: vengarse y darle un navajazo. Una vez conocida la explicación, a muchos alumnos nos pareció justa la acción del joven y, desde el primer momento, salimos vehementemente en su defensa.

Al mediodía entraste cabizbajo en clase, como si fueras a realizar una empresa imposible, y nos comunicaste que el claustro de profesores había decidido que, en lugar de dar aquella clase, nos ibais a explicar por qué no había que hacer lo que aquel joven hizo. Nervioso, pero pausadamente, improvisaste una clase inusual. Y tengo que confesarte que estuviste magnífico: tú solo, delante de 30 jóvenes de 17 años, luchando con las palabras y el humo de los cigarros para decir lo que es tan sencillo de entender pero tan difícil de explicar. Pero nosotros seguíamos inflexibles justificando el navajazo. Cuando terminó la clase, saliste tan cabizbajo como entraste, abatido, llevando en tu mano el libro de latín que no llegaste ni a abrir. La verdad, sin embargo, fue otra: aunque entones, quizá por pura cabezonería, nadie lo admitió, nos convenciste, Santos, puedes estar seguro de ello.

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16.04.08

Por Rogelio Fernández Ortea

Es extraño pero últimamente cada vez que me acerco al estudio de las emociones me encuentro con la trascendencia, con lo existencial, con lo espiritual con el sentido de la vida, de la buena vida... intento explicarme.

En los últimos días, o mejor dicho, en los últimos meses, he estado leyendo y trabajando un par de libros referidos al mundo emocional. El primero de ellos fue el libro de Seligman, La auténtica felicidad, y el segundo  En busca de Spinoza, de Antonio Damasio, ambos, tengo que decir, imprescindibles para entendernos un poco más y de paso entender un poco mejor la Inteligencia Emocional (IE).

Los dos escritos, siendo de diferentes ramas de la ciencia como pueden ser la Psicología y la Neurobiología, acaban con una glosa a la parte espiritual de los seres humamos, espiritualidad que es lo que nos hace indiscutiblemente humanos. Uno de ellos, el libro de Seligman, lo hace desde el punto de vista filosófico, atendiendo a los postulados de Aristóteles sobre la buena vida y adentrándose incluso en el terreno de la Teología para presentar su punto de vista sobre la idea de Dios y cómo ésta se imbrica en la felicidad del ser humano.

Por su lado, Damasio hace lo mismo. En su libro aborda la explicación de las emociones y de los sentimientos humanos acompañándose en todo momento por uno de los principales filósofos de la historia: Spinoza. Este autor, que en otros libros ha buscado la “complicidad” de otros grandes pensadores, como en su trabajo más conocido El error de Descartes, también hace una acotación del pensamiento trascendente y espiritual al final su tratado de neurobiología.

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Blog sobre Inteligencia emocional elaborado por expertos de la consultora Sycom, con la colaboración del Cluster del Conocimiento de Euskadi, el Centro NewCon (Univ. Deusto) y EiTB.
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